La mayoría de las minas, según el alcalde de El Corpus, Luis Andrés Rueda, son rentadas por los propietarios a buscadores de minerales por 100 y 200 dólares al año. Tres hombres murieron soterrados en la mina de El Corpus en 2013.
Los socorristas mantuvieron la comunicación, a través de sonidos y gritos, con al menos 3 de las 11 personas.
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TEGUCIGALPA / AP
Las autoridades rescataron este jueves 3 de abril a 8 de los 11 mineros que permanecían atrapados a unos ochenta metros de profundidad en una antigua mina de la localidad de El Corpus, al sur de Honduras.
“Ya rescatamos a ocho hombres, quienes están sanos y salvos”, dijo a la prensa Moisés Alvarado, jefe de la Comisión Permanente de Contingencias. En la operación participaron más de 300 voluntarios de la Cruz Roja, bomberos y vecinos.
“Ellos (los mineros) permanecieron unas 26 horas bajo tierra, sin recibir los rayos del sol, sin agua, ni alimento. Por eso, de inmediato los trasladamos a un hospital”, agregó.
Un hombre presenta fracturas aparentemente leves. “Los restantes tres hombres están cerca de la entrada de la mina y de un momento a otro estarán con nosotros”, subrayó Alvarado.
La pequeña mina artesanal de San Juan Arriba opera sin control del Gobierno, aseguró Agapito Rodríguez, director del Instituto Geológico Nacional.
Está en el municipio de El Corpus, a unos 60 kilómetros al sur de Tegucigalpa. Un grupo de 22 hombres entró la tarde del miércoles a la mina en busca de oro y poco después quedó sepultado a causa de un derrumbe.
Rodríguez informó que once mineros pudieron salir de inmediato por sus propios medios. Aseguró que “hay escasa comunicación a través de gritos con tres mineros que están cerca de la entrada, a los cuales suministramos oxígeno por un conducto conectado a un motor que está afuera del sitio”.
Diferentes equipos especializados del Gobierno se sumaron a las tareas de rescate. El alcalde de El Corpus, Luis Andrés Rueda, dijo que en la región sur de Honduras hay más de cincuenta minas con pasadizos de hasta doscientos metros bajo tierra, donde trabajan centenares de hondureños pobres.
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