Estados Unidos lleva a cabo negociaciones con figuras clave en la región para tratar de poner fin al caos en Irak, donde la vida política está bloqueada y las tropas gubernamentales tratan de frenar el avance de los combatiente sunitas.
El primer ministro Nuri Al Maliki, acusado de concentrar el poder y de marginar a la comunidad sunita, decretó por su parte una amnistía para las personas «implicadas en actos contra el Estado». Se trata de una iniciativa extraña cuando persisten las divisiones, que estallaron el martes, durante una primera sesión del nuevo Parlamento.
La sesión terminó en medio del caos, a pesar de que debía iniciar el proceso de instauración de un gobierno. La próxima sesión está prevista el 8 de julio.
Los insurgentes sunitas, dirigidos por los yihadistas del Estado Islámico (IE) lanzaron una ofensiva el 9 de junio, apoderándose desde entonces de grandes áreas del territorio iraquí.
El domingo pasado, proclamaron un «califato» en las zonas conquistadas que van desde Alepo, en el norte de Siria, hasta la provincia de Diyala, en el este iraquí.
Este jueves se registraron combates cerca de la ciudad de Tikrit, capital de la provincia de Salahedín, que las fuerzas gubernamentales tratan de reconquistar desde el domingo, pero su progreso fue enlentecido por un terreno minado.
El gobernador de la provincia, Ahmed Abdalá Juburi, declaró el miércoles que el avance de las fuerzas de seguridad era lento «porque todas las casas y todos los vehículos quemados (en la carretera que conduce a Tikrit) fueron minados». Según él, pasarán varios días antes de que las fuerzas gubernamentales logren entrar a la ciudad.
El portavoz de Maliki para la seguridad señaló, por su parte, enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los insurgentes al sur de Bagdad.
La ofensiva yihadista y la parálisis política amenazan el país con una fragmentación, un riesgo mayor debido a que la ofensiva yihadista reforzó las veleidades de los kurdos, que se apoderaron de la ciudad disputada de Kirkuk, desertada por el ejército, y ahora quieren un referéndum de independencia.
Maliki se mostró intransigente. «Nadie tiene el derecho de explotar los acontecimientos que tuvieron lugar para imponer un hecho consumado, como lo hizo la región del Kurdistán», declaró el miércoles a la televisión.
Después de haber salido vencedor pero sin mayoría en las elecciones legislativas del 30 de abril, Maliki es el favorito para dirigir el próximo gobierno. Sin embargo, su próximo reemplazo es discutido incluso dentro de su propia coalición.
Despues de los llamamientos infructuosos para formar lo antes posible un gobierno de unión, Estados Unidos lanzó negociaciones en todas direcciones en la región para pedirles que utilicen su influencia ante las diversas partes iraquíes.
Necesidad urgente de un nuevo gobierno
El vicepresidente estadounidense, Joe Biden, y Osama Al Nujaifi, presidente del Parlamento (sunita) durante la actual legislatura, destacaron la necesidad de «formar rápidamente un nuevo gobierno que pueda unir al país».
El presidente Barack Obama también se puso en contacto con el rey Abdalá de Arabia Saudí para pedirle que utilizara su influencia.
El secretario de Estado John Kerry recibió a una delegación kurda y tuvo una conversación telefónica con el presidente de la región autónoma del Kurdistán, Masud Barsani, durante la cual subrayó el papel importante que deben desempeñar los kurdos en la formación del nuevo gobierno en Bagdad.
Para llevar a cabo su contraofensiva frente a los rebeldes, después de la dispersión del ejército durante los primeros días de la operación, Bagdad recibió diez aviones Sujoi, anunciados como procedentes de Rusia, pero que en realidad podrían venir de Irán, según algunos expertos.
Por otro lado, los 32 camioneros turcos secuestrados desde junio en Irak por los yihadistas fueron liberados este jueves y entregados a las autoridades de su país, anunció el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu. «Los ciudadanos turcos han sido entregados al cónsul general», indicó el ministro en una comparecencia ante la prensa.
Davutoglu dijo que el grupo iba a viajar a la ciudad de Ebril, en territorio kurdo, y por la tarde sería repatriado a Turquía.
Un avión de la Turkish Airlines (THY) traerá a Ankara a los exrehenes, que se encuentran «bien de salud», explicó el ministro.
Davutoglu añadió que harán cuanto puedan para que sea liberado el personal del consulado de Turquía en Mosul, secuestrado desde el 11 de junio por el mismo grupo sunita, el Estado Islámico. «Seguiremos esforzándonos noche y día para traer a los otros ciudadanos», de los que las autoridades turcas no tienen noticias, añadió el responsable de la diplomacia turca.