Bob Dylan en la vigésimo primero edición del Festival de Música Vieilles Charrues en Francia. LA PRENSA/AGENCIAS

Recuerdos de Dylan

En un apartamento del barrio neoyorquino del Greenwich Village, dos cajas con 149 grabaciones de Bob Dylan de finales de los años sesenta y principios de los setenta han sido halladas luego de que el cantante de Blowing in the Wind lo utilizó como estudio hace más de cuarenta años, informó hoy Daily News.

En un apartamento del barrio neoyorquino del Greenwich Village, dos cajas con 149 grabaciones de Bob Dylan de finales de los años sesenta y principios de los setenta han sido halladas luego de que el cantante de Blowing in the Wind lo utilizó como estudio hace más de cuarenta años, informó hoy Daily News.

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Además del material audible, los discos encontrados incluyen alguna anotación en las fundas, algunas de Dylan otras de Johnston.

Gold ha asegurado que se plantea vender algunas de las piezas más raras por precios de hasta 7,000 dólares (5,114 euros), ha cedido algunas a los managers de Dylan, pero su intención es quedarse con la mayor parte de estas grabaciones.

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El hallazgo ha tenido lugar en el 124 Oeste de la Calle Houston, un pequeño estudio cerca de la casa de Dylan por aquel entonces, y las grabaciones son descartes, ensayos y demos de lo que serían sus discos Nashville Skyline, Self Portrait y New Morning , así como algunas versiones de canciones de Johnny Cash, desde Ring of Fire a Folsom Prison Blues .

YA COMPRARON EL LOTE

Las maquetas fueron halladas en el fondo de un armario por el hermano de la fallecida casera del cantautor, quien heredó el piso, y se puso en contacto con el coleccionista Jeff Gold, quien además de confirmar su autenticidad compró el lote.

Gold reconoció que estas grabaciones no fueron creadas para su escucha, y de hecho fueron realizadas en frágiles discos de acetato, lo que no evita que sea un hallazgo “sin precedentes”, explicó al rotativo neoyorquino.

“La calidad del sonido es increíblemente buena. Esta es una primera generación de grabaciones, tomadas directamente de la grabación original”, añade, y la autenticidad de los discos de acetato ha sido también confirmada por el entonces productor de Dylan, Bob Johnston.

Johnston explicó que, en aquella época, su “modus operandi” con el músico de Nashville consistía en que Dylan grababa la canción, se la enviaba y él se la devolvía ya mezclada en los discos de acetato ahora encontrados para que el cantante de Like a Rolling Stone diera su opinión sobre el resultado final.

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