Lucía Navas
La competencia que representará para los talleres de muebles de madera y de calzado los productos similares que ingresen desde Estados Unidos (EE. UU.) al mercado nicaragüense libres de impuestos, es un tema de inquietud para ambos sectores de que cause el cierre de varias empresas.
Según en el DR-Cafta de hace 10 años, a partir del 1 de enero de 2015, 32 productos de origen estadounidense quedarán en tasa cero para entrar a Nicaragua.
El listado de productos originarios de EE. UU. pertenecen a las canastas de desgravación arancelarias “C” y “M” que dentro del Tratado de Libre Comercio entre EE. UU., Centroamérica y República Dominicana (DR-Cafta, siglas en inglés), fueron perdiendo sus impuestos en un período de diez años para entrar al mercado local.
Ese plazo para los 32 productos dentro de las canastas de desgravación se cumple en 2015, entre los cuales están muebles de madera y artículos de manofactura de cuero como maletas, bolsos, carteras, mochilas escolares y fajas.
Roberto Brenes, gerente general del CEI, dijo que en particular se requiere mejorar la asociatividad de la industria con los talleres de calzado “debido a la materia prima y la calidad que se requiere para tener calzado de buena calidad fácilmente puede ser reemplazado” por EE. UU. u otro país.
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Leonardo Torres, vicepresidente del Consejo Nacional de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Conamipyme), reconoce sensibles a los talleres de muebles de madera a la medida porque ven posible que inversionistas de EE. UU. quieran instalar sus fábricas en Nicaragua, atraídos por el beneficio fiscal y el bajo costo de la mano de obra.
TEMOR A DESAPARECER
El Centro de Exportaciones e Inversiones (CEI) ayuda a Conamipyme a realizar el diagnóstico técnico sobre los beneficios y limitaciones para las empresas locales de la desgravación bajo DR-Cafta. El estudio se entregará a la Comisión del Gobierno que dirige el asesor presidencial, Bayardo Arce, “a más tardar a finales de la segunda semana de julio”, para diseñar los planes de ayuda a los sectores.
Torres explicó que la evaluación con el sector madera y mueble es que no habría tanto impacto en competir con los tipos y calidad de productos, porque EE. UU. lo que exporta es mueble de madera comprimida y melanina, que los talleres locales no trabajan.
Un beneficio identificado es que se importe roble y pino procesado que la industria local demanda para fabricar muebles.
El problema es que Nicaragua —después de 10 años— no está muy preparada para un tratado como el Cafta que demanda unos volúmenes fuertes y calidades, argumentó el empresario.
Torres dijo que por tanto, Gobierno y gremios deben “preparar a la pequeña y mediana empresa porque si no nos ponemos a tono para poder exportar los volúmenes que nos demandan los Estados Unidos, entonces se pueden venir a maquilar aquí y posiblemente nuestras empresas mipymes desaparezcan”.
Otra limitación es que se exigen productos certificados, “pero en Nicaragua no tenemos los bosques certificados” lo cual debe ser superado.
En el caso de los talleres de calzado, Alejandro Delgado, presidente de la Cámara Nacional de Cuero, Calzado y Afines de Nicaragua, afirma que entrar a competir bajo el DR-Cafta “no nos afecta”. Por el contrario ve el beneficio de que se importarán pieles permitiendo “superar el desabastecimiento” que asegura sufren de parte de las tenerías locales.
“Estados Unidos es uno de los grandes productores de pieles y de calidad. Nuestro sector ha venido creciendo entre un cinco y diez por ciento, pero tenemos capacidad de crecer al veinte por ciento, pero nos detiene primero el desabastecimiento del cuero y segundo el paquete escolar”, dijo.
El problema grave, afirmó, se daría si EE. UU. nos vendiera zapatos (de cuero) usado, porque sería más barato. Refirió Delgado que Estados Unidos se abastece de zapato de cuero principalmente de República Dominicana, donde hay muchas fábricas de capital estadounidense.
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