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Elízabeth Romero
El registro de una llamada que aparecía en el teléfono celular de Nicacia Salgado, mejor conocida en Bonanza como María Inés Salgado, fue el motivo que encontró el femicida Juan Pablo Martínez para perpetrar el crimen, el pasado sábado.
El hombre salía del baño y observó que en el teléfono celular de Salgado aparecía registrada una llamada. Ese fue el detonante. Después de ello, el hombre jaló en dos ocasiones el gatillo del arma de fuego.
María Angélica Soza, excuñada de la víctima, aseguró que una amiga en el exterior había llamado a Salgado, quien perdió la vida de forma instantánea, según le relataron unos parientes, testigos del hecho criminal.
Martínez controlaba a su víctima hasta en la forma en que esta se debía vestir, denunció Soza.
En representación de la familia de la víctima, Soza recurrió ayer a la Red de Mujeres Contra la Violencia para demandar acompañamiento de esa organización, pues teme que el crimen quede en la impunidad y Salgado sea una más en las estadísticas policiales sobre femicidios sin resolver.
La denunciante expresó el temor de que el hombre haya cruzado a Honduras a través de la reserva de Bosawas, pues es güirisero y conoce la zona, por lo que demandó a la Policía Nacional lo circule a través de la Policía Internacional (Interpol).
La mujer dijo que cuatro hijos de la víctima quedaron en la orfandad. Y destacó que en el Triángulo Minero hay mucha violencia en contra de las mujeres, como pasaba con Salgado.
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