Unos policías antidisturbios, durante una manifestación en contra del Mundial de Fútbol, en Sao Paulo, el 23 de junio de 2014. LA PRENSA/AFP

Detenidos los últimos sospechosos de matar a un coronel que reconoció la tortura en Brasil

AFP La Policía de Río de Janeiro anunció el lunes que detuvo a los dos últimos sospechosos de la muerte, a finales de abril, del coronel retirado Paulo Malhaes, el primer militar brasileño que reconoció haber torturado durante la dictadura (1964-1985). Un empleado doméstico del coronel, Rogerio Pires, y sus dos hermanos, Rodrigo y Anderson […]

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La Policía de Río de Janeiro anunció el lunes que detuvo a los dos últimos sospechosos de la muerte, a finales de abril, del coronel retirado Paulo Malhaes, el primer militar brasileño que reconoció haber torturado durante la dictadura (1964-1985).

Un empleado doméstico del coronel, Rogerio Pires, y sus dos hermanos, Rodrigo y Anderson Pires, ya habían sido detenidos acusados de la muerte del militar, ocurrida en su domicilio en las afueras de Río.

El 29 de junio, Rogerio Pires confesó que después de trabajar siete años en la casa del coronel, hasta diciembre, y de volver al servicio del extorturador en febrero, dio informaciones sobre la víctima a sus hermanos y a otros agresores.

Ahora han sido detenidos en la zona oeste de Río de Janeiro Alex Sandro Lima y Maycon José Candido, cuñados del empleado doméstico, y con ello la investigación se cerró, informó el comisario Pedro Medina, citado por el portal informativo G1 de Globo.

Al inicio de la investigación, la policía siguió tres posibles pistas: robo, venganza y eliminación de pruebas, ya que el pasado 25 de marzo, un mes antes de su muerte, el coronel explicó ante la Comisión Nacional de la Verdad cómo unos agentes de la represión, incluido él, arrancaron dientes y las puntas de los dedos a sus víctimas para impedir que fueran identificadas.

El coronel, de 77 años, y su esposa fueron mantenidos como rehenes en habitaciones separadas en su casa antes de la muerte de este y los agresores querían vender en el mercado negro el arsenal de armas que este coleccionaba. El cuerpo del coronel fue encontrado tumbado boca abajo, con una almohada sobre la cabeza.

Brasil, único país de Sudamérica que no ha juzgado los crímenes de la dictadura debido a una ley de amnistía confirmada en 2010 por el Tribunal Supremo, reconoce oficialmente 400 muertos y desaparecidos en ese período, contra 30,000 en Argentina y más de 3,200 en Chile.

Una Comisión de la Verdad sancionada por la presidenta, Dilma Rousseff -exguerrillera que sufrió cárcel y tortura-, investiga actualmente ese período, y ya ha dicho que revisará el número de víctimas de la dictadura en Brasil.

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