EFE/AP
Cuando las autoridades hallaron el 15 de junio el cadáver de Gilberto Francisco Ramos Juárez, de 11 años, en el Valle del Río Grande, en el sur de Texas, el número de teléfono de su hermano, que vive en Chicago, estaba escrito en el interior de la hebilla de su cinturón.
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“Proteger la seguridad pública y deportar a criminales peligrosos seguirá siendo la principal prioridad (…)”, explicó Obama.
También les ordenó “identificar acciones adicionales” que la Administración pueda tomar por su cuenta para arreglar el sistema migratorio.
Está por ver si entre las recomendaciones estará la de actuar de forma ejecutiva para detener las deportaciones, que han alcanzado el récord de dos millones de personas en su mandato. Otra posibilidad sería extender el alcance de una orden ejecutiva que evitó la deportación de jóvenes indocumentados que llegaron al país antes de 2007, conocida como DACA.
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El niño llegaba de Guatemala y aparentemente se perdió en el desierto de Texas, a pocos kilómetros de la frontera con México y a menos de kilómetro y medio de la casa más cercana.
Aunque cientos de inmigrantes mueren cruzando la frontera entre México y EE. UU. cada año, el descubrimiento del cadáver de Ramos deja en claro las consecuencias y peligros de la migración de menores de edad que viajan solos, mientras el Gobierno trata de manejar a cifras nunca antes vistas de menores que ingresan ilegalmente en el país.
“Nos los encontramos muy seguido”, expresó el jefe de la policía de Hidalgo, Eddie Guerra, sobre los cadáveres en descomposición, y agregó que es el primero de un menor de edad inmigrante que aparece desde que asumió el puesto en abril. “Es un viaje muy peligroso”.
Con la ayuda del consulado guatemalteco el padre presentó una declaración jurada en la que identifica el cadáver de Ramos. Las autoridades sospechan que el niño murió de un golpe de calor, dijo Guerra. El padre dijo que el chico estaba viajando con un coyote.
El presidente Barack Obama anunció ayer que tomará acciones ejecutivas para arreglar “lo máximo posible” el sistema migratorio. Un año después de que el Senado aprobara su proyecto de reforma migratoria, Obama denunció que el republicano John Boehner, presidente de la Cámara baja, le comunicó la semana pasada que su partido seguirá evitando un voto en 2014, lo que acaba con la esperanza del mandatario de firmar una ley antes de 2015.
“Aunque seguiré empujando a los republicanos de la Cámara Baja para dejar de lado las excusas, EE. UU. no puede esperar para siempre a que actúen. Así que hoy comienzo un nuevo esfuerzo para arreglar todo lo que pueda nuestro sistema migratorio, sin el Congreso”, manifestó Obama a la prensa en la Casa Blanca.
Obama opinó que la “crisis humanitaria” creada por los niños centroamericanos que llegan de forma masiva a la frontera sur “subraya la necesidad de arreglar el sistema migratorio de una vez por todas” y lamentó que algunos republicanos estén usando ese problema “como su nueva excusa para no hacer nada”.
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