Brando tuvo seis hijos más de mujeres no identificadas, y otros siete reconocidos. Al morir los dejó en una situación económica muy precaria. LA PRENSA/EFE

Diez años sin el valiente Marlon Brando

Hoy se cumple una década de la muerte a los 80 años de Marlon Brando, considerado el mejor actor de la historia, pero también protagonista de una turbulenta y trágica vida personal.

Hoy se cumple una década de la muerte a los 80 años de Marlon Brando, considerado el mejor actor de la historia, pero también protagonista de una turbulenta y trágica vida personal.

Brando, el eterno rebelde de talento prodigioso que transformó la actuación para siempre, falleció en el centro médico de UCLA (Universidad de California en Los Ángeles) a causa de una fibrosis pulmonar.

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Rechazó su Óscar por The Godfather y envió a recogerlo a una activista descendiente de indios americanos, Sacheen Littlefeather, quien pronunció, entre aplausos y abucheos del público, un discurso de Brando crítico con la industria por su manera de reflejar en el cine a esa población.

Diez años después de su muerte, Brando sigue siendo sinónimo de valentía.

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Solitario y celoso de su intimidad hasta extremos insospechados, a su funeral asistieron íntimos amigos como Jack Nicholson, Warren Beatty o Sean Penn, y sus cenizas fueron esparcidas entre las idílicas aguas de Tahití —donde poseía el atolón de Tetiaroa, del que se enamoró rodando Mutiny on the Bounty (1962)— y las dunas de Death Valley en California.

La última vez que Brando abandonó la tranquilidad de su hogar fue para visitar el rancho de Neverland, donde disfrutaba de la amistad de Michael Jackson. Para entonces su oronda y deteriorada figura —había engordado cuarenta kilos— requería de un tanque de oxígeno y obligaba a su débil corazón a pender de un hilo.

Hablar de Brando es hablar de un antes y un después en la historia del cine. Todas las estrellas posteriores bebieron de él, de James Dean a Paul Newman, de Robert De Niro a Sean Penn, de Al Pacino a Gene Hackman. Su legado es tal que no hay un solo intérprete que no tome a Brando como referente.

El cine, con él, abrazó el riesgo. La inmersión en la psicología del personaje hasta el sufrimiento, abandonando técnicas más tradicionales y convirtiéndose en paradigma del método Stanislavsk.

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