
Francia y Nigeria lucharán hoy (10:00 a.m) por alcanzar los cuartos de final del Mundial en un partido marcado por el carisma de sus dos entrenadores: Didier Deschamps y Stephen Keshi.
A Deschamps se le ha tildado en numerosas ocasiones de ser un entrenador excesivamente defensivo. Le gusta jugar con un 4-2-3-1, aunque a veces, si necesita remontar un resultado, es capaz de jugar con un 4-3-3. Sin embargo, no es en el aspecto táctico donde brilla la otrora estrella del Olympique de Marsella, sino en su gestión del grupo.
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Este último, de momento máximo goleador de las Súper Águilas con dos goles, ha conseguido desplazar al banquillo al eterno aspirante a estrella, Victor Moses, quien no termina de convencer a Keshi y además arrastra algunas molestias musculares.
Con este bloque las Súper Águilas han logrado superar la fase de grupos con tan solo cuatro puntos.
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Lo cual se antoja imprescindible después de la debacle sufrida por la selección francesa en el Mundial de Sudáfrica en 2010, donde no fueron capaces de pasar de la fase de grupos de la mano del polémico entrenador Raymond Domenech, en gran medida debido a los numerosos problemas internos con el plantel.
GRAN GENERACIÓN
En estos momentos, Francia posee una interesante mezcla de veteranía y juventud. Favorecida además por la madurez mental que por fin han alcanzado algunas eternas promesas, como Karim Benzema y Yohan Cabaye.
El delantero del Real Madrid marcó sendos dobletes en los dos primeros encuentros del torneo. Mientras que el segundo se ha convertido en un pilar en el centro del campo.
Tal es el peso de ambos que Francia logró dos magníficas victorias en los dos primeros encuentros, frente a Honduras (3-0) y a Suiza (2-5).
Mientras que en el último partido de la fase de grupos, en el que Benzemá no marcó, ni Deschamps pudo contar con la participación de Cabaye por acumulación de tarjetas, los galos apenas pasaron de un pobre empate a cero frente a Ecuador.
JÓVENES FOGUEADOS
En cuanto a los jugadores más jóvenes, cuatro son los nombres a tener en cuenta. En la defensa Raphael Varane y Mamadou Sakho se han convertido en un muro difícil de superar. Si bien ambos arrastran problemas físicos que podrían apartarles el próximo del once inicial.
Entre los más jóvenes destaca la eclosión de Paul Pogba. El centrocampista del Juventus es jugador clave en el esquema del técnico. A sus 21 años y con 191 centímetros de altura, Pogba es poderoso en la recuperación, tiene una gran técnica y marca goles.
Y, por último, está Antoine Griezmann. Su técnica y su capacidad de desborde encajan como un guante en el sistema táctico de Deschamps. Capaz tanto de anotar, como de asistir a sus compañeros, su zurda es un auténtico estilete al servicio de la selección.
En el otro lado del campo estará Nigeria, comandada por el carismático Stephen Keshi, que mantiene una tensa relación con la Federación de Futbol de Nigeria.
NIGERIA SE TAMBALEA
De hecho, en 2013, dimitió de su cargo el día después de alzarse con la Copa de África. Incluso ha llegado a afirmar, poco antes del inicio del Mundial, que hay seis selecciones llamando a su puerta por lo que Nigeria “no será el último país” que entrene.
De momento, Keshi ya es el primer técnico africano en pasar la fase de grupos y, además, al hacerlo ha igualado el mejor registro de las Súper Águilas: los octavos de final, conseguidos en los mundiales de Estados Unidos y Francia, en 1994 y 1998, respectivamente.
La indiscutible estrella del equipo es Obi Mikel, que juega un poco más adelantado de lo que lo hace en el Chelsea y que, además, responde con creces a una responsabilidad que José Mourinho no termina de darle en el equipo inglés.
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