El relator especial de la ONU para la tortura y otros tratos y penas crueles, inhumanos y degradantes, el argentino Juan Méndez, denuncia que en América Latina “los delitos se investigan torturando a los acusados”.
Además reconoce que todavía hoy los fiscales y los jueces de América Latina “no se toman en serio el delito de la tortura, hay una especie de costumbre de que a la policía hay que dejarla actuar, porque dependemos de ella para otras funciones, y mejor mirar para otro lado aún cuando sabemos que ha transgredido la línea y ha torturado”, apunta.
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En una entrevista con Efe, Méndez lamenta que, pese a que se han endurecido las legislaciones sobre la tortura y se han producido algunas sanciones, al día de hoy los tratos crueles están generalizados y la mayoría de las veces quedan impunes.
“La tortura como la conocimos en las épocas de las dictaduras militares, dirigida al enemigo político, con un altísimo grado de violencia y sadismo y con mucha impunidad, ya no se produce en América Latina”, explica el relator especial de la ONU.
“Ese ya no es el caso, pero el modo ordinario de las policías de investigar delitos ha mantenido un residuo de brutalidad muy grande. Los delitos se investigan torturando a los acusados. Son torturas más acotadas en el tiempo y con métodos tal vez menos brutales, aunque de todas maneras inaceptables”, prosigue Méndez.
El relator especial de la ONU señala al “uso excesivo de la fuerza” para reprimir manifestaciones, que se ha visto en Venezuela, o “el trato degradante y cruel por el hacinamiento” que se da en las cárceles de Honduras y Brasil como otros ejemplos de tratos inhumanos.
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“Cada país es distinto y cada país tiene un fenómeno de trato cruel e inhumano distinto del otro”, añade, aunque indica que “ocurre prácticamente en todos los países de América Latina hoy, en unos más que en otros y en algunas regiones de países más que en otras también”.
Una de las razones que da Méndez para explicar la perpetuación de la tortura en la región es la sensación de inseguridad ciudadana, a su juicio promovida por los políticos —“es fácil hacerse elegir predicando mano dura”, asegura— y por los medios de comunicación, que, añade, “bombardean” a la población con noticias de ese tipo.
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