[doap_box title=»La culpa es propia» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Han surgido especulaciones desde que Portugal rescató un empate 2-2 ante Estados Unidos en el segundo partido. Según esas conjeturas, alemanes y estadounidenses harán poco esfuerzo para pasar del empate, que los deja a ambos clasificados.
Pero los portugueses solo pueden culparse a sí mismos por estar en una situación tan complicada. Incluso antes de que Pepe se ganara la expulsión ante Alemania, el equipo no ha reflejado en la cancha su condición de cuarto lugar del ranking de la FIFA.[/doap_box]
Ya sea en el nivel de selecciones o en el de clubes, Cristiano Ronaldo ha rescatado a varios equipos de situaciones comprometidas durante años, mediante sus goles, talentos o su mera presencia.
Pero el vigente ganador del Balón de Oro estaría frente al partido de su vida en una Copa del Mundo, a juzgar por la tarea titánica que acomete Portugal hoy.
El Grupo G, uno de los más apretados en Brasil, llega a su clímax con los dos boletos de octavos de final todavía disponibles.
Portugal y Ghana necesitan el triunfo cuando choquen en Brasilia, pero saben que están a merced de otro cotejo que se disputará simultáneamente a casi 2,000 kilómetros de distancia, el de Alemania contra Estados Unidos en Recife.
Alemanes y estadounidenses tienen cuatro puntos, y un empate los colocaría a ambos en la siguiente fase. En ese caso, el resultado del compromiso entre Portugal y Ghana no tendría importancia. Lusos y africanos tienen un punto.
La tarea de Portugal se complica aún más porque su diferencia de goles es de menos cuatro, mucho peor que el más cuatro de los alemanes y el más uno de los norteamericanos.
Dependemos de los partidos de terceros, dijo un resignado entrenador portugués Paulo Bento. Dependemos de los resultados de otros equipos.
Ghana, que tiene una diferencia de menos uno, abriga más esperanzas. Una victoria en la capital brasileña, combinada con un triunfo de Alemania, la colocaría en octavos.
Ver en la versión impresa las páginas: 5 D
