La playa de Copacabana, la más famosa de la ciudad brasileña de Río de Janeiro, fue ayer el lugar de dos protestas que se iniciaron de forma paralela contra “las víctimas de la violencia del Estado” y los desalojos para construir estadios que alberguen el Mundial y los Juegos Olímpicos de 2016.
La primera de las manifestaciones reunió a un reducido grupo que hizo una caminata en paralelo a la “Fan Fest”, instalada por la FIFA en la arena de Copacabana, para rememorar a las personas asesinadas en las favelas por agentes policiales. La otra concentración denunciaba la política de vivienda de Brasil.
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