Carla Torres Solórzano
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La selección nacional llegó a cuartos de final y recibió algunos reconocimientos como el equipo más inspirador por mostrar normas como no consumo, normas de disciplina, buen comportamiento, unidad grupal y preparación para la competencia.
Además, la selección femenina obtuvo el mejor gol del campeonato.
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Aprender a soñar y cómo lograr que los sueños se hagan realidad es el mayor aprendizaje que obtuvieron 18 jóvenes nicaragüenses que participaron en la segunda edición del Street Child World Cup, el Mundial de Futbol de los Niños de la Calle.
En el evento deportivo, que se realizó en abril en Río de Janeiro, Brasil, los representantes de Nicaragua compartieron la pasión por el futbol y sus historias de violencia junto a cientos de jóvenes en situación de riesgo de los cinco continentes.
Ninoska Mejía, responsable de comunicación de Casa Alianza, dijo que la participación de los jóvenes dio frutos positivos a nivel de su autoestima porque volvieron bien motivados y con ideas claras de lo que quieren hacer con su vida y cómo hacerlo.
“Los chavalos vienen diferentes, ahora quieren estudiar, algunos quieren ser médicos, pilotos, mecánicos, entre otros. Buscar la meta y la forma de llegar a ella”, dijo Mejía.
Explicó que los jóvenes, además de jugar recibieron charlas para tener relaciones de género más equitativas, mejor manera de comunicarse con las demás personas, cómo adoptar actitudes no violentas ni agresivas, mejor manejo con sus emociones, entre otros.
METAS CLARAS
A sus 15 años Lizandro Cruz, originario de Estelí, jugó como delantero en la selección de Nicaragua y se enorgullece de haber anotado un gol ante la selección de Argentina.
Cruz regresó de Brasil con metas: terminar sus estudios de secundaria y estudiar inglés para convertirse en un piloto de aviación para recorrer muchos países.
“Fuimos a conocer varios lugares: el Maracaná, el Cristo Redentor, entre otros. Ahí me di cuenta que yo era alguien, porque antes creía que no era nadie. Conocí mucha gente y solamente logré comunicarme con señas por el idioma”, dijo.
En Nicaragua los índices de abandono hacia los menores es bastante alto, prueba de ello es que la mayoría de jóvenes que viajaron a Brasil lograron conocer a sus padres o a uno de ellos, justamente días antes de asistir al Mundial, ya que fue necesario ubicarlos para la firma de los permisos de salida del país.
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