Un miembro de las fuerzas kurdas vigilando los posibles avances de militantes del EIIL, ‘yihadistas’ que actúan en la provincia iraquí de Diyala, el 14 de junio de 2014. Los insurgentes han atacado ahora la principal refinería del país

Los ‘yihadistas’ atacan la principal refinería de Irak

Los ‘yihadistas’, que ya controlan amplios territorios en Irak, atacaron este miércoles la principal refinería del país, un paso más en su ofensiva que, según Arabia Saudí, podría convertirse en "guerra civil". Por su parte, las autoridades chiíes de Irán afirmaron que harán "todo lo posible" por proteger los lugares santos del chiismo en Irak […]

Los ‘yihadistas’, que ya controlan amplios territorios en Irak, atacaron este miércoles la principal refinería del país, un paso más en su ofensiva que, según Arabia Saudí, podría convertirse en "guerra civil".

Por su parte, las autoridades chiíes de Irán afirmaron que harán "todo lo posible" por proteger los lugares santos del chiismo en Irak frente a la ofensiva de los ‘yihadistas’ suníes del Estado Islámico del Irak y el Levante (EIIL), que ya están a unos 60 kilómetros de Bagdad.

Estados Unidos, que durante ocho años tuvo tropas en Irak, están estudiando por su parte "todas las opciones", entre ellas ataques aéreos, para ayudar a su aliado iraquí.

La ONU ha calificado la ofensiva del EEIL, que empezó el 9 de junio, de "amenaza vital para Irak" y de "grave peligro para la región"

En un intento de escenificar su unión, responsables chiíes y suníes de Irak aseguraron el martes que quieren dialogar para mantener la unidad del país.

De madrugada, los ‘yihadistas’ lanzaron un asalto contra la principal refinería de petróleo del país en Baiji, 200 kilómetros al norte de Bagdad, indicaron responsables del Gobierno.

Los rebeldes lograron entrar en las instalaciones mientras las fuerzas de seguridad, que sufrieron varias bajas, intentaban repeler el ataque. Algunos depósitos se incendiaron.

Antes del ataque, los responsables de la producción de petróleo en Irak, el segundo exportador de los países de la OPEP, habían asegurado que las consecuencias en el sector de la ofensiva ‘yihadista’ serían "limitadas". "El ataque […] no lleva petróleo fuera de Irak y el impacto es menor de lo que nos temíamos", aseguró por su parte la analista de Interactive Investor Rebecca O’Keeffe.

Exceptuando los campos de petróleo del Kurdistán iraquí, en el norte, controlados por las autoridades locales, la mayoría de la producción de crudo en Irak está en el sur del país, lejos de la ofensiva ‘yihadista’.

– Altos cargos militares destituidos –

Desde el 9 de junio, los combatientes del EIIL, con el apoyo de partidarios del expresidente suní Sadam Hussein —derrocado en 2003 tras la invasión estadounidense— han tomado el control de Mosul, la segunda ciudad de Irak, de gran parte de la provincia de Nínive (norte), de la ciudad de Tikrit y de otros sectores de las provincias de Saladino (norte), Diyala (este) y Kirkuk (norte).

Cuando empezó la ofensiva, la mayoría de las fuerzas del ejército y de la policía no combatieron y abandonaron sus posiciones. Por ello el martes el presidente del país, Nuri Al Maliki, despidió a varios altos cargos militares, entre ellos el responsable de la provincia de Nínive y el jefe de la tercera brigada de infantería.

Las fuerzas iraquíes siguen intentando frenar a los insurgentes y lo lograron en Baquba —una ciudad 60 kilómetros al noreste de Bagdad— y en la zona de Bachir, en la provincia de Kirkuk.

Sin embargo los ‘yihadistas’ tomaron el control de la ciudad de Multaqa, en la provincia de Kirkuk, y de la mayor parte de Tal Afar, una ciudad 380 kilómetros al noroeste de Bagdad cerca de la frontera siria.

El objetivo del EIIL es crear un estado islámico en una zona a caballo entre Irak y Siria, un país en guerra civil desde hace tres años y donde los ‘yihadistas’ ya ocupan varias zonas.

"La situación extremadamente peligrosa en Irak contiene las señales de advertencia de una guerra civil con consecuencias impredecibles para la región", advirtió este miércoles el príncipe Saud Al Faisal, el ministro de Relaciones Exteriores saudí, una monarquía suní que acusa a Maliki de apoyar a los extremistas.

En el campo chií, el presidente iraní, Hasan Rohani, dio de nuevo su apoyo al gobierno de Maliki y afirmó que "el gran pueblo iraní hará todo los posible para proteger los lugares santos de los imanes chiíes" en Irak frente a "los terroristas".

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