La Selección de Alemania es la más equilibrada de lo que va el Mundial, o al menos así lució ayer ante la desdibujada Portugal de Cristiano Ronaldo, ausente en el juego, que solo se notó al inicio y al final del partido. La contundente victoria 4-0 impresiona por la forma que la gestó, más allá del resultado.
Los germanos, con un futbol asociativo y balanceada línea por línea, presentaron su candidatura al título, favorita por encima de Holanda, Brasil y España. Con jerarquía defensiva; fuerza, pausa y equilibrio en el mediocampo, y versatilidad ofensiva, desarticularon a Portugal.
Defensa de fiar
Joaquin Law, técnico alemán, conformó una defensa de jugadores fuertes, que van bien al juego aéreo y con la suficiente capacidad técnica para salir jugando desde atrás. Su único defecto es la falta de velocidad. Ayer no fue expuesta porque tuvo la posesión del balón y el oponente no exigió tanto, tampoco su juego es su mejor virtud, como el que presenta España.
Medios complementarios
El mediocampo es sólido. Lahm y Khedira tienen buen pie para frenar y anticipar al adversario, ambos se complementan en ese rol. Dan pausa, organizan el juego y saben incorporarse al ataque, más que Khedira, quien también aporta en jugadas balón parado.
Ataque diverso
Alemania complicará a todas las defensas del Mundial, incluso a la holandesa, que logró frenar a la de España. El ataque es muy versátil. Özil, Müller, Kroos y Götze comparten roles de tres cuartos de cancha en adelante. Cualquiera puede aparecer en el área sin avisar, difícil de anticipar para la defensa. Se reflejó en los tres goles de Thomas Müller y en Mats Hummels enseñó otra alternativa en su juego aéreo.
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