Una Alemania que deslumbró por su poderío ofensivo, el hermetismo de su defensa y la elasticidad de su juego en general, terminó por opacar a Portugal, que enseñó más fisuras que las que se le suponían, mientras Cristiano Ronaldo cauteloso tras sus lesiones, pasaba inadvertido.
Se notó al inicio con un disparó que alertó al arquero Manuel Neuer. Y al final, cuando soltó un misil que el cancerbero despejó con los puños. Esa fue la presencia del estelar jugador luso que no peleó por el balón.
En su tercer Mundial, el exuberante delantero del Madrid, parece estar ante su última oportunidad real de mejorar su perfil en este tipo de competencias, después de papeles intrascendentes tanto en 2006 como en 2010. Y ayer, no se vio diferente.
MÜLLER, LA FIGURA
La figura ayer, entre tantas que se exhibieron de esta Alemania imponente, fue el artillero Thomas Müller, cuyo triplete le permitió a la tropa germana, presentar credenciales de forma contundente en la Copa y reiterar su condición de candidata al título.
Müller impactó no solo por su capacidad resolutiva, sino porque estuvo en el sitio correcto. Disparó con precisión desde los once pasos en el primer tanto, fue listo ante la vacilación de Alves en el segundo, y luego empujó ante mal despeje de Patricio.
Un “hard trick” en un Mundial es lo que se esperaría, pero de Cristiano, jugador desequilibrante y espectacular, que intimida en la liga española y Europa, pero que se reduce a su mínima expresión en la Copa.
A MEJORAR ANTE EE. UU.
Hasta ahora, su producción en Mundiales se reduce a dos goles en 11 duelos. Un gol ante Corea del Norte y otro ante Irán, y de penal. Eso no está a su nivel. Ojalá veamos una mejor versión de Cristiano en su próximo duelo ante Estados Unidos.
Cristiano, igual que Messi, enfrentan el peso de sus antecesores (Eusebio y Maradona) quienes brillaron en los Mundiales y empujaron profundo a sus tropas. Eusebio anotó nueve goles en 1966. Maradona llevó al título a Argentina en 1986.
Y este Portugal no tiene el talento para brillar, pero una mejor versión de Cristiano ayudaría al espectáculo, y sobre todo, a su legado, que por ahora tiene una hendidura.
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