CÉSAR ÚBEDA BRAVO

Reformas al sistema electoral

El reciente comunicado del Centro Carter criticando la reelección de los magistrados en el Consejo Supremo Electoral (CSE) e instando a una revisión profunda del sistema electoral nicaragüense, sin duda fue influenciada por el documento de la Conferencia Episcopal de Nicaragua dado a conocer al Gobierno el 21 de mayo del 2014.

Recordemos que el documento de los obispos, titulado En busca de nuevos horizontes para una Nicaragua mejor, plantea básicamente al Gobierno dos propuestas: la realización de un diálogo nacional con los sectores de la vida nacional y una reforma al sistema electoral del país, que sea transparente garantizando la voluntad popular de los nicaragüenses al momento del sufragio universal. Los obispos —tras enfatizar que no son un grupo político, que no están comprometidos con alguna ideología y que no representan a ningún partido— pidieron a Ortega “que ofrezca su palabra de honor para garantizar en el 2016 para Nicaragua un proceso electoral presidencial absolutamente transparente y honesto, con nuevos y honorables miembros al frente del CSE, en el que brille, sin ningún tipo de duda, la voluntad popular; con un sistema de cedulación independiente del mismo CSE que le garantice a cada nicaragüense su cédula en tiempo y forma antes de las elecciones y con un proceso electoral abierto irrestrictamente a observadores de instituciones nacionales y extranjeras”.

Para muchos políticos y analistas sorprende que ahora haya aparecido un comunicado del Centro Carter, extemporáneo pero muy fuerte en su contenido, que coincide con los planteamientos de la Conferencia Episcopal en lo relativo al sistema electoral. Para el Centro Carter —que ha estado presente en casi todas las elecciones desde 1990—, la reciente reelección de Roberto Rivas y demás magistrados del CSE constituyó la pérdida significativa de una oportunidad para el fortalecimiento de la maltrecha institucionalidad electoral de Nicaragua.

“El Gobierno y las autoridades electorales nicaragüenses tenían la responsabilidad de salvaguardar y garantizar la integridad de las elecciones nacionales de 2011. Contrariamente, en enero de 2010 los mandatos de los miembros del CSE fueron prorrogados, en clara extralimitación de las atribuciones legales del presidente de la República, mediante decreto ejecutivo comprometiéndose como resultado la legitimidad de sus nombramientos”, indicó el Centro Carter tras recordar que con los magistrados de facto decayó la imagen y credibilidad del sistema electoral del país después del fraude comprobado de las elecciones municipales del 2008.

De acuerdo con el Centro Carter, el 6 de noviembre de 2011, el mismo poder electoral organizó y celebró las elecciones nacionales más opacas de los últimos veinte años en Nicaragua, cuyos resultados fueron imposible de verificar, estableciendo en consecuencia un precedente nocivo para el futuro de la democracia en Nicaragua.

Sin duda que la discusión del fortalecimiento institucional —que el Gobierno creyó haberlo solucionado antes de sentarse con los obispos con la ratificación de los magistrados de facto— será un tema recurrente en la agenda mediática y gubernamental porque ya cruzó nuestras fronteras con el comunicado del Centro Carter. A esto tenemos que sumarle la reprogramación de la visita al país de la influyente congresista estadounidense, Ilena Ros-Lethinen, que según se filtró, también abordaría el asunto de la falta de credibilidad del CSE.

Pero, ¿qué pasa con los políticos denominados opositores? Siguen enfrascados en divisiones. No esperen que nuestros problemas vengan a solucionarlos desde afuera.

Albert Camus dijo que la tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios, sino sobre las faltas de los demócratas.

Al menos ya conocimos que después de cinco cartas de invitación del PLC al PLI para explorar la unidad de la familia liberal, por fin este último partido aceptó y nombró una comisión para iniciar los primeros contactos, dejando atrás el infantilismo, la inmadurez e inexperiencia política. Esperemos que aprendan lo que dijo Napoleón: en política hay que sanar los males, jamás vengarlos. El autor es periodista.


COMENTARIOS

  1. La verdadera Oposicion es el pueblo
    Hace 12 años

    La Maldad y dictadura de Ortega no radica en el hechizo de Dona Rosario; sino en la incompetencia y sinverguenzada de la llamada oposicion. Aqui la unica oposicion es el pueblo hambriento y sin trabajo. Aqui todos los politicos, indistintamte del color de su camiseta y gorra, todos son empleados asalariados de la dictadura. No importa, a que partido digan pertenecer. Todos pertenecen a la pandilla del dictador. Pero, el pueblo, ese mismo, que dice ser pobre, pueblo president, es la verdadera Opo

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí