La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, afirmó que la inversión oficial para organizar el Mundial de Futbol en doce ciudades producirá un “beneficio para el pueblo brasileño” y expresó su preocupación por la nacionalización en otros países de jóvenes futbolistas de su país.
Rousseff se manifestó así en un mensaje enviado para la apertura del 64 Congreso de la FIFA, que comenzó en Sao Paulo.
En el mensaje, leído por el ministro de Deportes, Aldo Rebelo, la jefa del Estado defiende la posición gubernamental en la construcción de 12 estadios y en obra pública, eje de las criticas de sectores opositores a la realización de la Copa del Mundo 2014.
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