Por Vladimir Vásquez
Después de seis años de noviazgo y seis de matrimonio, la historia llegó a su fin. La firma que quedó impresa en el papel que los unía legalmente, ahora ambos desean verla desaparecer, como por arte de magia o solo como un deseo.
“Sofía” tendría que dejar ir 12 años de vida al lado de su pareja, seis de matrimonio y seis de convivencia, luego que un día o una noche, a estas alturas ya no está claro, ella le hizo la pregunta que definiría todo:
—¿Qué vamos a hacer cuando nazca el bebé?
—Viviremos en la misma casa, como amigos —respondió él.
Así fue como sus documentos llegaron al Tribunal de la Familia por donde debe pasar todo el que busque divorciarse.
Ese lugar no está plagado de escenas al estilo del Dúo Pimpinela como cualquiera creería. Es que pocas o casi ninguna pareja llega a hacer el trámite. Generalmente son las mujeres las que se encargan de “dar esas vueltas”.
Los casos son muchos cada día y las estadísticas que alimentan todavía son más grandes. Por ejemplo: en el primer cuatrimestre del año pasado, el Tribunal de Familia recibió 551 solicitudes de divorcio unilateral y uno por mutuo consentimiento, según explica la juez Segundo Local de la Familia, Mercedes Inés Leiva.
Esa cifra se incrementó considerablemente en el mismo período de este año, que registra 1,173 solicitudes de divorcio unilateral y seis solicitudes por mutuo consentimiento.
Hace un mes que Leiva se hace cargo del Juzgado Segundo Local de la Familia y dice que el comportamiento de las personas que solicitan divorcios no ha cambiado, más bien parece que sigue con tendencia a aumentar.
El problema es que los matrimonios que se realizan tanto en el Juzgado Local de la Familia como en el Juzgado Primero Local de la Familia, son muy pocos en proporción a los divorcios.
Solo Leiva y Gutiérrez, semanalmente celebraban de tres a cinco bodas civiles en los Juzgados que anteriormente tenían a su cargo, pero en un mes las parejas que querían separarse por la vía legal llegaban a las 275.
Las razones son diversas. Unas muy fuertes como el alcoholismo o la violencia y otras más generales como la falta de entendimiento.
“La verdad es que la gente no pone específicamente cuál es la causa, si no que te dice porque ya no nos entendemos, porque es irresponsable. La mayoría de las causas de divorcio las ponen las mujeres”, asegura la juez Leiva.
Según la juez Primero Local de Familia, Karen Gutiérrez, más del sesenta por ciento de las solicitudes de divorcio son iniciadas por las mujeres que suelen argumentar problemas por falta de entendimiento, irresponsabilidad, alcoholismo, drogadicción o incluso violencia físico o psicológica. Mientras que el restante porcentaje denunciado por los hombres no indica las causas exactas de las separaciones, pues los del género masculino se limitan a decir que se trata de falta de entendimiento.
La psicóloga Svetlana Tchmyreva dice que el hecho que las mujeres soliciten más divorcios no es nada nuevo. Ella resume la explicación a algo muy sencillo: “Las mujeres no tienen miedo de estar solas”.
Sin una cifra estadística muy clara, las dos juezas coinciden en que la mayoría de los matrimonios que se celebran en el país, no sobreviven al primer año y de hacerlo, tienen otros cuatro años por delante que tendrán que superar para poder lograr un matrimonio sólido, de esos que son para siempre.
Según la psicóloga Tchmyreva, el interés entre una persona y otra no dura más de siete años y después de eso depende de la pareja mantenerse unida para que esa relación perdure.
Pero otro de los “denominadores comunes” es la edad. La mayor parte de los divorcios los solicitan personas jóvenes de entre 25 y 35 años cuyos trámites son generalmente rápidos pues no tienen hijos o bienes en común por estar juntos durante un año o menos.
Otras razones que surgen para la separación, son aquellas que aparecen cuando la pareja vive con otras familias. Esta falta de privacidad también origina muchas quejas. “Muchas veces los matrimonios viven con los padres, tanto como los papás del hombre como los de la mujer tienen pleitos porque la pareja quiere que le den su lugar y no se lo dan”, según Gutiérrez.
La infidelidad también resalta entre las principales causas. Los hombres que son “infieles consuetudinarios”, como los llama la juez Leiva, son acusados constantemente de ser la razón por la cual una mujer decide interponer una demanda de divorcio.
Pero muchas veces estas solicitudes no llegan inmediatamente al Tribunal de la Familia. Algunas parejas se separan durante uno o dos años y luego de ese tiempo inician el trámite.
A nivel general, las estadísticas de divorcios muestran un comportamiento similar en los últimos años. En el primer semestre del 2012, se recibieron 813 solicitudes de disolución de matrimonios en los juzgados capitalinos, mientras que en todo el 2011, fueron 3,114 divorcios los que se registraron, pero solo 157 matrimonios se celebraron en el lugar.
Las juezas consideran que las bodas masivas que se realizan, como la de Radio Ya o algunas iglesias, aumentan significativamente las cifras de matrimonios, lo que evita que la diferencia entre uniones y separaciones sea mucho más grande.
Pero también todas estas cifras se encuentran bastante dispersas pues los casamientos los pueden realizar los notarios y hay bodas que se realizan en las viviendas de los enamorados. Por ello, en ocasiones esos datos no se contabilizan en el total del año.
EL LADO ESPIRITUAL
Aunque a nivel judicial las cifras favorezcan a los divorcios, en el ámbito religioso la historia es muy distinta.
El vicario judicial de la Arquidiócesis de Managua, Julio Arana, tiene a mano las cifras de bodas que realizó su parroquia durante el año 2013. Se casaron unas 21 personas y en las otras 114 parroquias de la capital se podrían haber unido en santo matrimonio unas 10 personas en promedio, según explica. Eso significarían unas 1,140 parejas. Pero en solicitudes de separación la diferencia con el ámbito judicial es notable y solo 30 pidieron la nulidad del matrimonio.
En el 2012, Jian Feng, un hombre asiático se casó con su pareja y llegaron a tener una hija pero Feng, dijo que la niña era tan fea que pidió el divorcio, pues luego se dio cuenta que su mujer se había sometido a una cirugía estética antes de casarse con él.
En el 2013, una mujer decidió separarse de su esposo porque él no la celaba. Según el esposo no lo hacía porque confiaba en ella, pero las razones no fueron suficientes para convencerla.
Otro caso registrado en el 2013, indica que una mujer pidió el divorcio de su esposo porque varias mujeres habían comentado una foto que él había puesto en Facebook.
Y en uno que quizás parezca raro, otra mujer pidió separase de su pareja cuando la admiración de él por las películas de Star Trek lo llevó a pedirle a ella que se vistiera de Kligton y le hablara en la lengua de estos ficticios personajes.
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Según el vicario, esta diferencia podría explicarse en la preparación que le dan a las personas que quieran casarse por la Iglesia. Eso sí, primero deben presentar un acta de matrimonio civil y luego se les dan charlas sobre los compromisos que requiere el matrimonio para ser duradero.
“Uno insiste en paternidad, maternidad, economía etc. Para eso hacemos cursos”, explica el vicario judicial.
Sin embargo, las razones por las que se deshace el matrimonio son casi las mismas en esta área. El alcoholismo, la drogadicción y la violencia resaltan entre los principales. Pero Arana agrega un elemento más: las redes sociales.
Y ojo, Skype, según el vicario, es una de las redes sociales que mayores diferencias provoca entre las parejas.
Si bien es cierto a nivel mundial se dice que Facebook es culpable de por lo menos 28 millones de divorcios, según publicó el diario El País en el 2013, Skype también está teniendo cierta responsabilidad también, mejor dicho, la gente que lo usa.
Según las quejas que le llegan al vicario, las personas que se conocen por Skype, creen que son cercanas a pesar de tener un contacto a distancia, pero en realidad se llevan una gran sorpresa al tener contacto físico.
“Hace 15 años no había Skype, existía la llamada por teléfono o una carta. Hoy vos todos los días la estás viendo porque se sentó con vos a conversar y creés que la conocés y no es así”, dice Arana quien agrega: “En los últimos años han llegado personas que han fracasado (en su matrimonio) y eran novios por las redes sociales. Ambos solicitan igual el divorcio”.
Arana también considera que los matrimonios más fuertes se logran después de permanecer cinco años unidos, aunque eso tampoco es una regla. Cuenta que en ocasiones le han llegado, aunque muy raras veces, solicitudes de divorcios de personas que llevan más de 10 años de casados.
Eso ocurrió con la relación que tenía “Sofía”. Doce años después las cosas cambiaron completamente. Y si bien la relación no era de esas que cuentan en las historias para niños donde todo era color de rosa, no había sido tan trágica como se volvió en aquel fatídico inicio del 2013.

Las consecuencias eran físicas. Su exesposo nunca le llegó a poner una mano encima, pero las ofensas y golpes en el ropero le provocaron crisis tan grandes, que tuvo cuadros de gastritis muy graves y cinco amenazas de aborto.
Pero toda esa historia también parecía tener momentos en los que todo prometía o mejorar, o al menos eso dice ella que pensaba.
Cuando el hijo nació, el padre pidió tiempo para verlo. “Yo lo dejaba verlo porque de alguna manera creí que eso podría solucionar las cosas entre nosotros”, comenta.
No sería así. Ambos tendrían que seguir adelante con el trámite y los retrasos que traería consigo.
Pocas parejas son las que inician un trámite de divorcio y luego se retractan, dice la juez Gutiérrez. Eso de las segundas oportunidades lo piensan muy pocas veces los que ya iniciaron un trámite de divorcio.
Resulta que es mucho más fácil divorciarse cuando uno no tiene hijos ni bienes adquiridos durante el matrimonio que cuando los tiene. Así lo explica la abogado y notario Lenina Krupskaya, quien asegura que los precios de los divorcios son siempre más caros que los matrimonios.
Explica que hay diferentes rangos de precios para los divorcios, desde tres mil córdobas para separar a una pareja que no tienen ni bienes ni hijos en común, hasta más de 600 dólares por el trámite para los que sí los tienen.
Contrario a eso, el matrimonio cuesta unos 100 dólares. “Te casás enamorado, te divorciás arrecho”, comenta la abogada.
Pero esos son precios promedios, pues dependiendo del abogado que se busque o la afinidad con este, el precio puede ser más barato o más caro. Krupskaya explica que no se le cobra lo mismo a una persona pobre del barrio que a alguien que tiene más posibilidades.
También es menos probable que se divorcien las personas que se casan por segunda vez, según cuentan las juezas. La cantidad de solicitudes de divorcio que se reciben de personas que tuvieron un matrimonio anterior son menores. “Es posible que no cometan los mismos errores de antes”, concluyen.
Entonces, ¿cuál sería el secreto para evitar el fracaso en el matrimonio? Pues no hay una fórmula mágica que se compre en el mercado a buen precio.

La psicóloga Tchmyreva, señala que conocer a la pareja antes de tomar cualquier decisión de matrimonio es una forma, aunque no garantizada evitar los fracasos.
“Lo que pasa es que la mayoría de las personas antes de conocer con quién se van a casar se meten en la aventura de casarse por varias razones: porque cuidado me deja el tren, quieren tener hijos o porque él es alcohólico y con mi amor lo voy a cambiar, son ese tipo de cosas de mentira”, dice.
Otra recomendación es la de conocer a los familiares de la futura pareja para saber algunas de las costumbres que pueden marcar el comportamiento de la persona en cuestión.
Aunque en estos casos ni el tiempo que se toma en conocer a las personas puede ser determinante para el éxito.
“Yo puedo conocer a una persona 10 años y no conozco nada de ella. ¿Cuánto tiempo pasamos eligiendo un socio? Nos metemos con más dificultad a una sociedad que a un matrimonio. El matrimonio es para toda la vida”, advierte la psicóloga.
“Duran más los matrimonios de la vieja época que los de esta época. Supongo que las mismas costumbres (son las razones por las que duraban más), las ideas que te arraigaban las madres. Las familias decían que la mujer debía ser sumisa, que debía estar bajo el ala del hombre. Ahora las mujeres se están preocupando por prepararse profesionalmente”, comenta la juez Gutiérrez. Y dice además que no se le puede quitar tampoco el mérito a las mujeres que se hacen cargo del hogar, pues ese es también un gran esfuerzo.
EL PROCESO DE DIVORCIO
Si usted es de las personas que está pensando en la posibilidad de separarse de su pareja por diferencias irreconciliables, los requisitos según las leyes nicaragüenses no son muy complicados.
Basta con
solicitar el certificado de matrimonio en el Registro Civil de las Personas del municipio donde se inscribió el matrimonio para iniciar el proceso.
Si tiene bienes inmuebles debe solicitar un título de la o las propiedades ante el Registro Público que haga constar la existencia de estos y también inventariar todas las pertenencias que se tienen.
Este trámite lo puede hacer personalmente o pagarle a un abogado para que lo realice, si sus posibilidades se lo permiten.

Los trámites tomarán más o menos tiempo dependiendo las complejidades de cada situación. Y en algunos casos, también se debe iniciar un trámite para la demanda de pensión alimenticia, en el caso que haya hijos de por medio.
El Juzgado Primero Local de la Familia registró 138 demandas por pensión alimenticia del 5 de mayo al 4 de junio y el Juzgado Segundo Local de la Familia tuvo 132 solicitudes.
En el primer cuatrimestre del 2013, es decir, de enero a mayo, estas demandas fueron unas 598, mientras que en el mismo período de este año alcanzaron las 901.
Ese también es uno de los procesos que sigue pendiente en el caso de “Sofía”. Mientras tanto, ella está clara, a estas alturas, que ya no regresará a su vieja relación y dice que lo ha asimilado bastante bien.
Los recuerdos de aquella relación están guardados en una caja, cubierta de oscuridad para que un día, cuando su hijo pregunte la historia entre ella y su padre, se la cuente sin omitir detalles.
Dice que quizás sea una idea tonta, pero que por ahora es la mejor que tiene mientras espera, con impaciencia que finalmente pueda firmar el documento donde no tenga ninguna unión legal con aquel hombre que empezó una relación que prometía ser eterna y que terminó ahogada en llantos.
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