Escuchemos la voz de Dios
“Los pensamientos de Dios y sus caminos, no son los caminos y los pensamientos de los hombres”.
Mientras tenemos facultades, aquí, podemos hacer todo tipo de proyectos, grandes o pequeños, buenos o malos.
Lanzamos una mirada hacia lo que creemos es el futuro, y vemos que todo marcha según nuestros planes. No necesitamos hacernos preguntas necias, como por ejemplo: ¿estará esto dentro de la voluntad de Dios? ¿Para qué, si yo todo lo puedo?
Dentro de los planes de Hugo Chávez, no estaba morirse, sus proyecciones no tomaron en cuenta la eternidad, donde ahora se encuentra, y ya seguramente paso por presentarse ante Dios con todas sus obras realizadas en el espacio limitado de esta vida, buenas y malas, como lo tendrá que hacer todo mortal.
Quién le hubiera dicho al comandante Tomás Borge que esas casi últimas palabras que pronunció: “Tenemos que retener el poder, cueste lo que cueste”, ahora resuenan sobre él, durante toda la eternidad
En esta vida solo hay dos caminos: uno el que nos ofrece Jesús, que es vida eterna, resurrección y felicidad inimaginable para toda la eternidad.
El otro es el que nos ofrece su enemigo: yo soy el príncipe de este mundo, te ofrezco poder, riqueza, gloria, no exento todo esto, de las dificultades que trae el vivir. Pero solo te lo ofrezco aquí.
El ser humano es libre para escoger cualquiera de estos dos caminos. No importa si creemos o no, pues no por eso dejan de existir.
A la pareja presidencial, la Iglesia les acaba de ofrecer estas dos alternativas. La primera detallada en amplios estudios de todo lo que anda mal actualmente en Nicaragua y lo más urgente que debería ser mejorado. Si cierran sus oídos, solo les queda la segunda.
Esta es, continuar sin escuchar la voz de Dios, y seguir gobernando con arbitrariedad y sin leyes, con la única ley de que yo todo lo puedo, les guste o no.
La primera nos ofrece la alternativa de gozar de paz, de tener una vejez feliz, junto a nuestra familia, y de morir como mueren los que han sometido a la única y verdadera voluntad que rige a todos los mortales, y poder gozar de todas las promesas que él nos ofrece a los que le son fieles de corazón y cumplen sus mandatos.
La segunda: la que ofrece el enemigo; el poder absoluto, el sometimiento de un pueblo, el gobierno sin ley, más que la ley del “porque yo puedo”.
Sin embargo, este poder a la fuerza, contra la voluntad de la mayoría, contra lo que sería este país si hubiera verdadero orden, conlleva toda suerte de temores y sobresaltos, para poder conservarlo. Lo cual nadie puede asegurar con certeza, solo se puede vislumbrar el final no tan incierto, si estudiamos la historia reciente y pasada de nuestro país, y de todos los que gobernaron y decidieron caminar por esta segunda alternativa.
Se puede pensar que ahora el mundo ha cambiado, que todo es diferente. Pero si no nos queremos engañar, y consideramos lo pasajero de esta vida, si somos inteligentes, nuestra pregunta debe ser:
¿Qué haré yo durante toda la eternidad?
Ligia Chamorro Cardenal
Francisco, sobre los delitos y las penas
Hace unos días recibí una carta del papa Francisco, dirigida a la Asociación Internacional de Derecho Penal (AIDP) y a la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología (ALPEC). No es la primera vez que un Pontífice se dirige a los penalistas. En 1953, Pío XII pronunció un discurso ante los participantes del VI Congreso de la AIDP; en 1969, Paulo VI lo hizo ante el X Congreso. En 2014, Papa Francisco se dirige a los participantes del XIX Congreso —que no se realizará en Roma, como los dos mencionados, sino en Río de Janeiro— y del III Congreso de la ALPEC, que tendrá lugar en Tegucigalpa.
Este mensaje llega en un contexto de reformas a la legislación penal de buena parte de América Latina, cuyas facciones son talladas —una vez más— por la demagogia política, la irresponsabilidad mediática, y los intereses de los países hegemónicos, estos últimos interesados en imponer una política criminal global, centrada en el control de los flujos de migrantes, de información y de dinero, que configure el nuevo rostro de la penalidad, sin por ello abandonar del todo la “guerra” contra las drogas y el terrorismo.
En la Argentina, consciente de la necesidad de actualizar un texto que tiene más de noventa años, basado en un proyecto de 1891, que sufrió más de novecientas reformas parciales, que padece los problemas generados por más de cuatrocientas normas punitivas legisladas fuera del texto codificado, que contiene innumerables normas que permiten interpretaciones absolutamente disímiles, la presidenta tuvo el coraje de promover la reforma del Código Penal, una empresa que nunca es redituable políticamente, y para ello convocó a una comisión de juristas de los partidos políticos con mayor representación parlamentaria.
Luego de dieciocho meses de trabajo, esta comisión presentó un anteproyecto que tuvo como principal objetivo reordenar la legislación penal —hoy dispersa en un caos normativo inasible aun para los juristas— y que fue blanco de una campaña de difamación instrumentada por un diputado nacional con aspiraciones y algunos medios de comunicación. Mientras en múltiples foros se debatía ese borrador, en los medios se discutía si era legítimo o no “linchar” rateros atrapados in fraganti.
Cada una de las frases que el Santo Padre nos dedica en su carta merecen una atenta lectura y una profunda reflexión, sobre las que no podemos abundar ahora. Mientras reflexionamos sobre su mensaje, bueno es recordar a Paulo VI, que señalaba que el derecho debía proteger a inocentes y culpables por igual.
Porque, aunque a veces pareciera que lo olvidáramos, todos tienen la dignidad de ser personas.
Roberto M. Carlés. Secretario Adjunto de la Asociación Latinoamericana de Derecho Penal y Criminología.
Nueva Ley del INSS
La demanda de una nueva Ley Orgánica de Seguridad Social debe ser retomada por las asociaciones de jubilados a fin de que no quede solo en intenciones de beneficio a sus miembros y afiliados. Esta debería contemplar una representatividad de los jubilados en el Consejo Directivo, que vele por sus intereses y además con facultades de fiscalización en sus operaciones financieras.
También debería ser una de las preocupaciones de esta representatividad, sugerir acciones que correspondan a un mayor fortalecimiento de la institución por medio de la ampliación de su base, considerando las condiciones de las empresas, tales como las de externalización de servicios que actualmente emplean a unas seis mil personas con un sueldo mínimo de 500 dólares.
Por otro lado, lograr una mayor afiliación por medio de una campaña que lance el INSS para que miles de trabajadores que no están afiliados, puedan inscribirse en la rama del Seguro Facultativo en sus tres modalidades: 1) Facultativo Integral, 2) Facultativo IVM y 3) Facultativo de Salud; pudiéndose escoger cualquiera de ellas, así como la categoría que establece el monto de las cotizaciones según tabla formulada al respecto y que deberá ser mostrada para opción del nuevo afiliado.
Miguel Altamirano
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A