Luis Eduardo Martínez M.
“Ya me la ‘cantaron’ y ahora tengo que cumplir, ¿qué le voy a hacer?”, fue lo único que expresó este viernes José Luis Cornejo Villegas, tras escuchar la sentencia por la cual fue condenado a 33 años y tres meses de prisión, por el femicidio en perjuicio de la comerciante jinotegana Ada Julia Morán Guardado, de 45 años.
Sin embargo, por mandato constitucional, Cornejo solo permanecería preso durante treinta años en el Sistema Penitenciario Regional de Waswalí, cumpliendo la condena que expiraría el 3 de junio del 2044, aclara la sentencia dictada por la titular del Juzgado Primero especializado en Violencia de Género de Matagalpa, Ivania Sancho.
En la sentencia, la judicial también ordenó que el condenado sea asistido por un psicólogo en el correccional para que “le dé el seguimiento psicoterapéutico que corresponda durante el tiempo que sea necesario”.
Asimismo, una vez que Cornejo cumpla la condena, tendrá que alejarse de la casa que habite la familia de Morán Guardado, y tampoco podrá acercarse a menos de doscientos metros del lugar donde habite, labore o se encuentre Katherine Masiel Jarquín Morán, hija de la mujer asesinada.
Cornejo, de 26 años, fue acusado junto con su hermano Wilmer Villegas Hernández, por la muerte de Morán Guardado y del también comerciante Cairo José Gutiérrez Tórrez (23), asesinados a machetazos y enterrados el 24 de mayo reciente en la comunidad La Granja, noreste de la ciudad de Matagalpa.
Además del proceso por el femicidio de Morán, los hermanos Cornejo y Villegas enfrentan un proceso diferente en el Juzgado Único de Distrito Penal de Audiencias de Matagalpa por el asesinato de Gutiérrez.
En ambos procesos, Cornejo admitió la responsabilidad, pero su hermano menor, Wilmer, de 19 años, ha reiterado que nada tuvo que ver con el crimen, y enfrentará audiencias iniciales en los próximos días.
En el proceso por el asesinato de Gutiérrez, la juez María Josefina Vásquez Carrasco notificará la sentencia contra Cornejo el próximo 10 de junio.
Cornejo fue arrestado el 31 de mayo en el parque frente al Complejo Judicial de Matagalpa. Al ser requisado por agentes policiales, andaba una pistola con el número de serie borrado. Según él, la Policía le puso “una trampa” con una adolescente que lo esperaría en ese lugar.
Por la portación o tenencia ilegal de esa arma, Cornejo fue acusado en el Juzgado Primero Local Penal de Matagalpa, donde admitió los hechos y este viernes fue sentenciado a nueve meses de prisión y 35 días de multa, por la juez Sandra Castro.
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