Saúl Martínez
El deslizamiento de pequeñas piedras y lodo a lo largo de cien kilómetros desde la zona suroeste del cerro El Chonco (ochocientos metros) tiene preocupados a los vecinos de las comarcas orientales.
Un funcionario ambiental comentó que las capas de arena y ceniza acumulada de las últimas erupciones, en la zona del cráter y cárcavas, “están desprovistas de protección por la tala y los incendios forestales, y con abundante lluvia corre peligro de un deslave”.
El martes se le consultó al mayor Carlos Cáceres, jefe de la Defensa Civil, quien dijo que cumplía una misión fuera de la ciudad y que lo reportaría a las autoridades correspondientes.
La tarde de ayer, Rigoberto García subió faldas arriba de la Finca Banderas y reveló que se observa desprendimiento en el sector del destiladero, uno de los más deteriorados por los incendios en abril pasado.
Juan Alvarado, vecino del lugar, comentó que lo de las piedras en este deslizamiento se debe a las quemas, y al hecho de que no hay arboleda que retenga todo ese material.
Lo que temen los comunitarios es que las lluvias intensas provoquen un desprendimiento de lo que llaman un “filete” o pendientes sin protección, que junto con la erosión genere un deslave como el ocurrido en “el aluvión del cerro El Chonco”, el 28 de octubre de 1960, que dejo 16 víctimas.
“El viernes 30 de mayo hubo fuerte lluvia cuando se dio el desprendimiento (…). Ahí si sigue lloviendo es peligroso un deslave”, manifestó Everth Santos.
Según comunitarios, la corriente de piedra y lodo se desprendió de la zona suroeste del cerro El Chonco, atravesó sectores aledaños a las fincas El Clavel, Los Ruices, Los Valientes y la Patada del Diablo, hasta dividirse en dos corrientes que cruzaron las cañadas de las comarcas La Mora y Belén.
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