Elízabeth Romero
Un año después de que tres miembros de una familia fueron sometidos a una supuesta detención arbitraria y abuso de autoridad en la delegación de Tipitapa, uno de ellos denunció ayer que es víctima de hostigamiento policial, por el mismo caso.
La Policía pretende que la denunciante implique a su hijo, Jorge Luis Pasquier Molina, en un crimen por el que hace un año fueron detenidos durante tres días y que no le pudieron comprobar.
El abogado de la Comisión Permanente de Derechos Humanos (CPDH), Pablo Cuevas, consideró que esto es violatorio a lo establecido por la Ley.
Verónica Molina Reyes denunció que ha sido citada en dos ocasiones a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ). La última ocasión fue el jueves pasado, cuando supuestamente la presionaron para que ella aceptara que su vástago cometió el asesinato.
“¿Por qué me hostigan a mí?”, interrogó la mujer, quien indicó que el detective que la entrevistó le aseguró que hay testigos que señalan a su hijo como el que “ejecutó al hombre”.
La denunciante supone que “hay gente interesada en que incriminen a mi hijo”.
Cuevas indicó: “Es más que claro que es una situación anómala, sobre todo porque están haciendo pasar a una familia un calvario. Si el muchacho es objeto de interés, ningún delito trasciende a un tercero”.
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Cuevas reiteró que quien tiene que responder sobre una situación ilícita “es el ciudadano sujeto de interés”, no una tercera persona. En este caso no es correcto que presionen a la madre.
PREOCUPA ADVERTENCIA
A Molina le preocupa que el detective le haya advertido que en cualquier momento llegarán a su casa, lo que ella interpreta como una amenaza de que detendrán nuevamente a su hijo.
Hace un año, la CPDH brindó acompañamiento a Molina y a Pasquier, quienes denunciaron en la Dirección de Asuntos Internos, los presuntos abusos cometidos por oficiales de la Policía de Tipitapa para obligarlos a involucrarse en el crimen contra Marcial Vásquez.
En esa ocasión los denunciantes dijeron que los oficiales pretendían que con insultos y golpes aceptaran la acusación que les hacían.
Pasquier dijo en esa oportunidad que en una ocasión uno de los oficiales que lo interrogaba jugó con él cinco veces a la “ruleta rusa”, al colocarle el arma en la sien izquierda y accionarla.
“Un oficial agarró un arma, le metió un tiro y me decía ‘dale hijo de p (…) decime, ¿quién lo mató? decime ¿dónde están? ¿quiénes lo mataron?’ Y me tronaba (sonaba) la pistola, la tronó la primera vez, me volvió a hacer la misma pregunta. Cinco veces la tronó”, relató Pasquier en esa ocasión.
Molina recordó que el año pasado los mantuvieron a él y a su hermana incomunicados durante tres días, sin que les demostraran que tuvieron alguna participación en el crimen.
Y al citarlos nuevamente por el mismo hecho, “me tienen con los nervios destrozados”, refirió la mujer.
Cuevas no descarta que la presión a la que ha sido sometida Molina, por parte de la Policía, le haya causado problemas emocionales, pues ha sido reiterada la violación a sus derechos.
Cuevas recordó que los oficiales no están al margen de responsabilidades por su actuar.
“Ahí podría haber un abuso de autoridad”, señaló Cuevas.
El vocero de la Policía Nacional, comisionado mayor Fernando Borge, alegó que “no puedo darte una opinión precipitada de un caso concreto, pero ninguna persona puede ser juzgada por el mismo caso, pero si hay una investigación que está abierta, pueden pasar varios años y seguir investigándose”.
No obstante, Borge prometió informarse sobre este tema y ofrecer posteriormente una respuesta.
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