Lucydalia Baca Castellón
Mientras Honduras con una inversión de 11,500 millones de dólares redujo la pobreza en menos de un punto porcentual en los últimos 14 años, Nicaragua, según informó el jueves el Gobierno, con 6,515 millones de dólares ha logrado una reducción anual, de un punto porcentual en cada uno de los niveles de ese flagelo, en los últimos siete años.
El informe de gestión gubernamental 2013, divulgado hace dos días, señala que la pobreza general en Nicaragua pasó de 48.3 por ciento en el 2005 a 42.5 por ciento en el 2009 y la extrema de 17.2 a 14.6 por ciento en el mismo período. Las cifras de los últimos cuatro años no se revelan.
En el vecino del norte, según el Foro Social de Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), la pobreza se mantiene estancada en la última década, ya que pasó de 65.3 por ciento en el 2000 a 64.5 por ciento en el 2013.
La diferencia en el impacto de ambos esfuerzos, en países vecinos con economías y programas de asistencia muy similares, es atribuida por los especialistas a los métodos que elige cada país para medir sus niveles de pobreza.
El propio informe de Fosdeh aclara que la encuesta levantada por el organismo deja entrever que el “ciclo de estancamiento es más atribuible al método de medición y menos a lo que efectivamente ha estado ocurriendo”.
Fosdeh utilizó, entre otros métodos, el de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y la Línea de Pobreza en base al Ingreso. Ninguno había sido usado antes en ese país. En Nicaragua la medición se hace con base en el consumo. En el 2009 se fijó la línea de pobreza con base en un consumo per cápita de 1.56 dólares al día.
“Con solo que el consumo de un individuo pase a 1.54 a 1.57 dólares, —apenas 3 centavos de dólar, que en 2009 equivalían a 61 centavos de córdoba—, él dejaría de considerarse pobre”, explica el economista Adolfo Acevedo.
Esta facilidad, según Acevedo, pone en ventaja a Nicaragua , ya que por el Bono Demográfico en los hogares está incrementando la proporción de personas en edad para trabajar. Y también se ha incrementado la tasa de participación femenina en el mercado laboral, lo que eleva la tasa de participación laboral global.
El sociólogo Cirilo Otero coincide con Acevedo en que la metodología ha beneficiado a Nicaragua, ya que el impacto real depende más del esfuerzo de los pobres para resolver sus necesidades, que de la inversión gubernamental.
Ambos especialistas también estiman que al diferir los métodos ambos resultados son válidos, y consideran que el estancamiento en Honduras también puede atribuirse al bloqueo que sufrió ese país después de la salida del gobierno de Manuel Zelaya.
Además, advierten que solo estandarizando un método de medición después de probarlo durante al menos durante cinco años, se podrían dar cifras más reales que permitan comparar el impacto de los esfuerzos en la reducción de este flagelo en los distintos países de la región.
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