Mabel Calero
Doña María Teresa Lara se levantó muy temprano ayer. “Celebró” por unos minutos el Día de las Madres junto con su hija en la cárcel, y llevó a la pequeña hija de esta, quien la dejó cuando apenas tenía un año.
“Me siento triste porque es la única hija mujer que tengo, ella tiene 23 años y cuando la metieron presa tenía una niña de meses que ni caminaba. A mí me tocó criarla, ahora tiene 3 años y la traigo a ver a su mamá”, dijo Lara, habitante de La Paz.
El Día de las Madres para las mujeres que tienen a sus hijos en la cárcel es muy triste, pues solo pueden compartir con ellos diez minutos.
“Es muy duro, yo pensé que el día miércoles me iban a dar ese regalo de ver libre a mi hijo, pero no fue así, él ya tiene 19 meses de estar preso, yo vine el año pasado para este día y yo pensé que ya este año estaría libre. Como madre es muy triste porque yo recuerdo que para este tiempo él llegaba a darme un regalito y un abrazo”, comentó Antonia López, de Casares.
Las consultadas afirman que no viven tranquilas, y aunque algunas están conscientes de los delitos que cometieron sus hijos, comentaron que las condiciones de las celdas preventivas son pésimas e infrahumanas.
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