Lidia López
Quienes tienen hermanos menores seguro que más de alguna vez les ha tocado cuidar de ellos. Para algunos pueden resultar ser un dolor de cabeza, pero para otros… ¡Una total diversión!
Como es el caso de Skarleth, de 15 años, quien cuida de su hermanita Desiree, con quien ha pasado buenos momentos.
Mientras su papá vive en el extranjero, y su mamá trabaja para complacer los gustos de sus dos hijas; la confianza y comunicación entre estas hermanas es fundamental para que puedan llevarse bien.
“Amor a primera vista”
Para que entendás un poco mejor sobre esta relación de “pequeñas-grandes hermanas”, te contamos que Desiree nació en los EE. UU., y con tan solo dos meses de nacida vino a Nicaragua. Skarleth, cuando al fin pudo conocer a su hermanita, se “enamoró” totalmente de ella, sintiendo ese amor y protección genuinos.
“Desde pequeña la cuido y protejo. Estudiamos en el mismo colegio. Cuando me toca quedarme hasta tarde, ella (Desiree) me espera para que nos vayamos juntas a la casa”, confiesa esta chavala.
Pero lo mejor de todo es que también son amigas y confidentes. “Cuando yo era pequeña (Skarleth), yo no tenía con quién jugar, pero ahora que mi hermanita sí tiene a alguien, yo juego con ella y me gusta”.
COMO UNA MAMÁ
Y como es de toda mujer demostrar “inconscientemente” ese instinto de protección y sentido de responsabilidad, Skarleth dice que a veces se siente como una mamá. ¿Cómo así?
Cuando la madre de estas hermanas no tiene tiempo para ir a la reunión de padres en el “cole”, a Skarleth le toca decir presente.
“Yo siento que es mi pequeño tesoro, mi hermanita. Casi siempre estamos juntas”, puntualiza.
Cuando le pedimos a las hermanas Pong Derbyshire que catalogaran del 1 al 10 su relación, ¿qué crees? Nos dieron un ¡12! Jugar, platicar, salir, estudiar y hasta pelear son momentos que disfrutan al máximo, confiesan.
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