Qué sabio el diputado Castro: “Los ministros no son nada más que secretarios de la Presidencia”. ¡Claro que sí!
En un país sin institucionalidad, eso es un ministro; y creo que el diputado Castro los subió de categoría porque aquí son ¡mandaderos! Si fuéramos un país como el que retrató el doctor Alejandro Serrano en un magnífico artículo en LA PRENSA del domingo 18 de mayo, un país con institucionalidad, un ministro debiera ser el responsable, el jefe de un área del Ejecutivo. Ministro es la persona que forma parte de un Gobierno y es responsable de una determinada área o aspecto de su vida pública.
Por eso, por la persistente vocación de obedecer sin analizar lo ordenado, el diputado hace el ridículo con su denigrante concepto de “ministro”. Y, por eso decimos: “Donde ruge tigre no hay burro con reumatismo” ¡A hacer lo que digo sin discutir, sin analizar!
En este mandato, no Gobierno, lo que se oyen son órdenes. Y les llueve a todos. Ya vimos cómo de manera inhumana, vulgar y falta de la más elemental educación y trato humano, los “estudiantes” de medicina que estaban en Venezuela fueron traídos sin miramientos. Vulgar, como siempre, Porras solo avisó que “debían venir a más tardar el domingo ”. No importa si habían exámenes que rendir, trabajos que presentar, personas graves que atender. ¡No! Y el alumno que quisiera quedarse en Venezuela, el gobierno se lavaba las manos con él. ¡Qué cáscara! Y de todas maneras no se les van a reconocer los diplomas y no se les va a integrar al sistema. Habrase visto. ¿A quién apelarán estos jóvenes, estas madres?
Definitivamente, donde ruge tigre no hay burro con reumatismo. Y, qué hará el calenturiento CNU y las organizaciones de estudiantes para defender a estos pobres muchachos que creyeron en las “maduras” venezolanas.
Han salido a cumplir su ingrata labor de aparecer como organizaciones sin inteligencia, justificando; y dicen que los jóvenes serán ubicados en las facultades, o carreras análogas, a pesar de que los mismos estudiantes han dicho que ellos pasaban la mayor parte del tiempo trabajando hasta de vigilantes para poder comer y que, en lo único que se graduaron fue “en úlceras y gastritis” ¡Y algunos estaban ya por graduarse!
Ya tuvimos experiencias con “médicos” y “agrónomos” cubanos. Y seguimos con algo peor el enredo venezolano (no es sistema).
Y todo gira alrededor de una actitud que se va haciendo ley: Lo que dice Daniel es ley. No importa qué diga, haga o Los secretarios (antes se leía ministros), los maestros, los médicos, policías, jueces, todos deben convertirse en burros esperando el rugir del tigre.
Pero, no es sólo en el gobierno. No. También esa actitud es acatada por partidos de “oposición” ¿Qué es eso? Y aún la empresa privada, que goza de la valiosísima calidad de millonaria, aunque no toda, puede aun gozar del privilegio de no ser burro. Pero ya se le nota que se le está acortando la cola. Según datos públicos, ya casi hay tantos millonarios en el danielismo como en la empresa privada.
Dios nos libre. Por eso, después de la reunión entre los recios y honestos obispos y Ortega, yo, que no soy analista político, que siento el clamor del pueblo y soy pueblo, me alegra que el principal punto de discusión haya sido la restauración de la institucionalidad. No fue un punto más, sino el fundamental. Sólo sobre esa base puede construirse una nueva y verdadera paz social.
Dios ayude e ilumine a Daniel Ortega. Todavía puede entrar a la historia con la frente en alto. Sus graves equivocaciones no todas son pecados capitales. Ya perdió dos oportunidades.
Recuerden: Sandino Vive (¿quién lo completa?).
Dios nos ayude. El autor es maestro
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