Lucía Navas
Para la Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Funides) no puede seguir la falta de comunicación entre el sistema de enseñanza para formar los profesionales que realmente demanda el mercado, porque se está convirtiendo en un pegón para avanzar económicamente.
Dos estudios —que por separado realizaron Funides y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)— evidencian que el sistema de educación “está estancado”, pese a que hay una “mayor demanda de un personal con mayor grado de conocimientos”.
Por ejemplo, solo el 16.52 por ciento de la fuerza laboral está “adecuadamente calificada” para desempeñar las funciones para las cuales se le contratan, según el estudio del PNUD basado en las brechas salariales con enfoque de género.
Funides, por su parte, concluye con base en una encuesta realizada a 93 gerentes de Recursos Humanos de igual número de empresas, que pese a que la economía va creciendo cada año (a tasas promedio de 4.5 por ciento anual), la deficitaria calidad de la educación de la fuerza laboral “se está constituyendo en un obstáculo cada vez mayor” para los planes de desarrollo empresarial.
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, hizo un llamado al sector público para que se abra a una pronta revisión y reforma del sistema de enseñanza.
El 49 por ciento de los gerentes consideran que el sistema de educación no genera suficientes egresados con las actitudes adecuadas y la disciplina requerida, porque las deficiencias del personal también son en adaptarse a cambios, al trabajo en equipos, respeto, autocontrol, cumplimiento de normas, consideración y cortesía, y honestidad.
“Las competencias socioemocionales limitan el tipo de organización que puedo ser, mientras si tengo una fuerza laboral que tiene mayor capacidad puedo ser una empresa más moderna y flexible”, dijo Hauke Maas, economista principal de Funides.
Ovielt Baltodano, de la oficina de investigación sobre Derechos Humanos del PNUD en Nicaragua, considera que igual al sector privado debe plantearse una modificación de las políticas salariales a fin de que no persistan las brechas entre mujeres y hombres, porque se evidencia que responden a una “discriminación de género”.
Dice que en la corrección de las desigualdades salariales el rol del Ministerio del Trabajo (Mitrab) es clave porque “debe revisar los escalafones del trabajo para que no hayan diferencias por si se es hombre o mujer”.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A ,1 A