Ramón García Gibson
Una noticia sin duda relevante difundida durante la semana pasada fue la desarticulación de una banda de falsificadores. En un boletín de la Procuraduría General de la República (PGR) se hace mención, entre otros puntos destacados, a que: “Como resultado de una investigación realizada por la Unidad de Lavado de Dinero de la SEIDO y la Agencia de Investigación Criminal, ambas de la Procuraduría General de la República, en coordinación con la Secretaría de Marina Armada de México y el Banco de México, se logró la desarticulación de una organización delictiva dedicada a la producción y distribución de billetes falsos a gran escala…Hasta el momento, el Banco de México ha identificado más de 125 mil piezas falsas de billetes de $500.00 (quinientos pesos), cuya creación se atribuye a esta banda criminal…”
A través de la historia son muchos los casos en que delincuentes han intentado falsificar los medios de pago utilizados en los distintos países, algunos de ellos se han relatado en libros y se han llevado al cine en diversas películas como, entre otras, “atrápame si puedes” dirigida por Steven Spielberg, que recreó la historia real de Frank Abagnale Jr., o la ganadora del Óscar a la mejor película de habla no inglesa “Los falsificadores” (Die Fälscher) dirigida por Stefan Ruzowitzky.
Al hacer una traducción a la página del Servicio Secreto de los Estados Unidos se hace referencia a que: “El 5 de julio de 1865, el Servicio Secreto de los Estados Unidos fue establecido para reprimir la falsificación. Aunque la falsificación se ha reducido sustancialmente desde la creación del Servicio Secreto, este crimen sigue representando un peligro potencial para la economía del país y de sus ciudadanos. Los métodos de producción utilizados en operaciones de falsificación han evolucionado a lo largo de los años desde el método tradicional de la impresión offset a las fotocopiadoras de color y, más recientemente, a escáneres, ordenadores e impresoras de inyección de tinta. El Servicio Secreto ha observado que muchos de los falsificadores de hoy se han trasladado desde el método tradicional impresión de offset, que tiene su propio conjunto de habilidades requeridas, con la falsificación generada por computadora…Cada caso de falsificación, no importa cuán grande o pequeño, lleva las graves consecuencias de encarcelamiento y/o multas”.
En el portal de la PGR se hace mención a que: “Los billetes y monedas son el medio de pago que comúnmente se utiliza para realizar pagos en cada momento de nuestra vida cotidiana, para el transporte, comida, vestido, calzado, educación, etcétera. De igual, forma recibimos billetes y monedas como pago por nuestros servicios y trabajo, así como también, los concentramos ahorrándolos para cualquier emergencia o compra en un futuro… Por lo anterior, la falsificación de moneda se convierte en un problema social y económico, de gran relevancia para el Estado”.
Considero un logro importante el obtenido por la PGR en coordinación con la Secretaría de Marina Armada de México y el Banco de México al desarticular la mencionada banda de falsificadores de billetes pues al hablar de delitos relacionados con el dinero no tenemos tan presente el de la falsificación y alteración de moneda toda vez que por lo menos en los medios tanto nacionales como internacionales el delito de lavado de dinero es más difundido. Ya lo dijo Michel Eyquem de Montaigne, filósofo, escritor, humanista, moralista y político francés del Renacimiento: “Nada parece tan verdadero que no pueda parecer falso”. ¿Usted qué opina estimado lector?
Esta columna es publicada los lunes en El Financiero de México.