Fátima Arellano
¿Cómo es tu mamá? ¿Qué es lo primero que viene a tu mente al recordarla? ¿Qué sientes al describirla?
La mía es de piel blanca, estatura media, ojos cafés claros y cabello corto, color castaño. Físicamente me parezco mucho a ella. Confieso orgullosa que heredé lo mejor. También es de carácter fuerte y muy luchadora, no se rinde tan fácilmente y muy pocas veces la he visto llorar.
Para traerme al mundo y educarme, ella siempre se esforzó, así como se esfuerza con mi hermana, para quien desea la mejor preparación universitaria. Soy nueve años mayor que mi hermana y recuerdo bien el embarazo de mi mamá, lo complicado que fue durante los primeros meses y los riesgos que ambas sufrieron.
Ser mamá es más que pronunciar la palabra. Su significado representa un proceso divino. Todas tienen una historia que contar, una historia de lucha, constantes sacrificios y también de logros. El principal, que el embarazo llegue a feliz término.
Es por eso que en este especial deseamos compartirles las historias de algunas mujeres que hicieron hasta lo imposible para que sus hijos nacieran y así cumplir el maravilloso anhelo de ser mamá.
Un amigo me dijo que a la madre se le ama porque es un gran y único amor. Y toda madre, sin duda alguna, ama a su hijo con su vida misma. Su historia también es la tuya, enorgullécete de contarla.
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