Clarissa Schoeborn nos muestra a través de sus pinturas-collage todo un universo de formas llenas de múltiples significados. En ellas se combina la intervención del azar, pues se trata de la transposición metafórica del objeto encontrado, incorporado a la obra pictórica.
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El ibis representa el poder alado y la energía de vida. Igualmente, la grulla, pájaro de buen augurio, y símbolo de la paz en Japón. Asimismo, el escarabajo o Scarabaeus egipcio, fue un amuleto de vida y poder, símbolo de la resurrección en la mitología egipcia.
El simbolismo de las aves está universalmente extendido en numerosas tradiciones culturales, en la mitología y en los cuentos. En este sentido, traducen con fidelidad los sentimientos de la artista y sus aspiraciones para lograr un mundo mejor.
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Materiales de uso común y, en su mayoría, instrumentos o utensilios de trabajo como llaves mecánicas, brocas de taladros, tijeras, tenazas, serruchos, piezas de fontanería han pasado a formar parte de su mundo artístico.
Estos materiales cotidianos, sutilmente manipulados, han perdido su significación original para convertirse en objetos de funcionamiento simbólico, transmisores de las más variadas interpretaciones.
En estos collages se manifiesta el enfrentamiento de dos realidades dispares como la fuerza y la fiereza del metal con las sutiles pinceladas y las diáfanas tonalidades cromáticas, que obligan a reflexionar y a contemplar.
Sumado a esto, la labor artística continúa con el paciente ensamblado de los “fierros” sobre la superficie pictórica, realizado con una inusual nitidez como si de una pieza de orfebrería se tratara.
El colorido, en dependencia del tema, puede ser contrastante como en el caso de los escarabajos sagrados o mantener las mismas tonalidades cromáticas para realzar el vuelo y el movimiento como ocurre con las aves —grulla y palomas— y también con los peces: pez martillo y pez espada.
LA INVENCIÓN Y SU FUERZA
En la obra de Clarissa se puede visualizar un alto grado de invención y el orden profundo de sus composiciones, dominadas por las aves, en vuelo o en reposo; los peces (pez martillo, pez dragón, pez sierra) y otros animales como el ciervo, el murciélago y el camaleón.
Pese a usar objetos encontrados y, en algunos casos, previamente desechados, existe el deseo evidente de lograr un efecto estético mediante la armoniosa fusión de elementos figurativos, claramente identificables.
Asimismo, el formato de cada obra está determinado por las características de cada animal representado: el búho propicia la verticalidad, el pez sierra la línea horizontal y el pez dragón define la opción por el cuadrado.
La presencia del dibujo y su asociación con lo lineal son una constante en todas las pinturas de nuestra artista, así como la continua alusión a la ecología y a la conservación del medioambiente, a través de la transformación de los desechos.
La preservación de algunas especies como el pez narval o pez espada también forman parte de su proyecto estético. Asimismo, el orden y la simetría dan prueba de una intensa búsqueda de perfección.
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