Josué Bravo
Corresponsal / Costa Rica
El presidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, reconoció que los habitantes de la zona de su país fronteriza con Nicaragua sufren de postración laboral inmensa y viven en condiciones de extrema pobreza, por el abandono estatal durante décadas.
“Hay que reconocer la postergación que han tenido. Esta es una zona sumamente excluida de las políticas públicas desde hace décadas. La gente está desesperada, viven en unas condiciones de pobreza y de postración laboral inmensa, y sin embargo, nosotros cuando nos referimos a los conflictos fronterizos (con Nicaragua) parecieran que les damos (a los habitantes) la más alta importancia y eso no es así”, dijo el mandatario.
Solís recorrió durante dos días, el fin de semana, la zona fronteriza con Nicaragua, donde además de inspeccionar el estado de la carretera fronteriza paralela al río San Juan, visitó comunidades, estaciones policiales y puestos fronterizos.
Entre las principales carencias, según el mandatario, son la falta de desarrollo turístico, poco acceso al agua potable, aislamiento con los centros urbanos y la ausencia de Redes de Cuido para atender a niños y ancianos.
Aunque son problemas similares en otras zonas del país, el mandatario considera que la zona fronteriza es la que menos beneficio de las políticas públicas ha obtenido.
Los puestos de la policía de fronteras no escapan a este deterioro, a los cuales hay que mejorarles la infraestructura de sus instalaciones y equipamiento; según el mandatario, ya que se encuentran insalubres y en mal estado.
La gira de Solís incluyó una visita a Barra del Colorado, donde constató la necesidad de modernizar su puesto migratorio.
“La verdad es que creo que todavía hay mucho que se puede mejorar en cuanto a instalaciones, infraestructura y también en cuanto a equipamiento de la Fuerza Pública; pero es cierto que ha mejorado significativamente desde la última vez que estuve aquí en otra condición, no como presidente sino como ciudadano”, indicó.
Su gobierno destinará 2 mil millones de colones (más de 3.5 millones de dólares) para invertir en esa zona fronteriza con Nicaragua en la zona atlántica.
Pero el uno de los principales retos de su gobierno en esa zona, es culminar la carretera fronteriza de 160 kilómetros, la cual fue mal construida y está salpicada de escándalos de corrupción.
Aunque dice que hay mucho trabajo que hacer, más de lo esperado, se siente entusiasmado saber que la vía es mejorable y se puede reparar.
El presidente de la Fundación Déjame Vivir en Paz, Alberto Cabezas, dice que han pedido al gobierno que si continuará con las obras de la carretera, es “fundamental hacerlo cumpliendo con la accesibilidad de las personas con discapacidad, con estudios de impacto ambiental y la debida fiscalización de las ONG”.
Esta carretera significa desarrollo para los poblados fronterizos. El gobierno anterior llevó energía sitios aledaños a raíz del conflicto con Nicaragua.