Son boxeadores que juegan a ser campeones del mundo. Trabajando solo con el apoyo de sus amigos del gimnasio y familia, Félix “El Gemelo” Alvarado y Alcides Martínez se enrumban todas las mañanas para subir el cerro “Felipe”, en Ticuantepe.
Alcides Martínez, quien de sus 23 peleas tiene 8 empates y 12 ganadas, dice que está consciente de la gran oportunidad que posee. Luego de que el años pasado perdiera en Panamá, Dirceu Cabarca se enderezó haciendo cinco peleas.
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“Casco”, como le dicen a Alcides, se sorprendió cuando le dieron la noticia que el azteca Osvaldo Novoa, campeón mínimo del CMB, giró la ruleta entre tantos peleadores para elegirlo, mientras Félix sigue su preparación para estar sólido como una roca y causar una revolución en Argentina.
“Casco” aún no tiene la fecha definida, aunque podría realizarse el sábado 21 de junio, según comentó. “La pelea es segura, solo estoy a la espera de que mi apoderado, Pablo Fletes, regrese del combate de René Alvarado y me diga los últimos detalles”, indicó. Alcides es un anónimo más del boxeo, pero con habilidades que se ocultaron en sus inicios, ahora, tras 23 peleas combatidas dará un paso monumental, al tratar de luchar con eficacia sin aspirar a lo grandioso, ante lo que ha añorado.
Alvarado está más viejo mentalmente que sus años. La derrota con Kazuto Ioka lo hizo madurar prematuramente, y aunque sabe que su equipo de trabajo está en la pelea de su hermano, se dio cuenta que en el ring es él y su oponente, por eso se mantiene en el camino del entrenamiento arduo. Es su forma de desafiar al destino, y a pesar de que no sea favorito en Argentina, está seguro de echar humo bajo sus puños de hierro.
“Ahorita estoy muy fuerte, siento que mi cuerpo se ha desarrollado aún más, ya lo que pasó en Japón fue necesario para aprender y no cometer los mismos errores, esta vez será diferente”, aseguró “El Gemelo”, viendo cómo su carrera tomará un giro inesperado: de ser como una ola a la deriva, a convertirse en retador de Juan Carlos Reveco, campeón de las 112 libras.
Tras ejercitar sus cuerpos parecidos a estatuas bien esculpidas, ambos púgiles bajaron el cerro “Felipe” con rapidez y entusiasmo, disfrazados de safari, a la espera de que llegue el día de caza.
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