Elízabeth Romero
La presidenta del Cenidh, Vilma Núñez, se declaró «altamente satisfecha» con el planteamiento efectuado por los obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) en el encuentro de ayer con el presidente inconstitucional, Daniel Ortega.
Núñez aclaró que en su caso antes a la reunión «había una posición de escepticismo sobre los resultados», no así de la posición de la iglesia pues consideraba que los obispos serían coherentes con la posición que han mantenido durante el tiempo que Ortega ha estado en el gobierno.
«Me siento altamente satisfecha por el planteamiento de la iglesia que recoge definitivamente las preocupaciones de los diferentes sectores del país. Sentimos que recoge diferentes inquietudes, vinculados al tema de derechos humanos y de la realidad social, política, y económica que también son derechos humanos», aseguró Núñez, quien exteriorizó su temor existente de que los obispos perdieran credibilidad o fueran a ser instrumentalizados. Sin embargo, piensa Núñez que fue correcta su posición de hacer público el documento.
Y sobre los puntos planteados en general existe mucha coincidencia con lo que constantemente ha denunciado el Cenidh, dijo.
Aunque cree que lo que hubo en el encuentro «fue un monólogo» donde los obispos «con toda la entereza y la autoridad moral» hicieron su planteamiento, «porque ellos no solamente son receptores de las inquietudes de la gente sino que ellos mismos han vivido presencialmente algunos acontecimientos violatorios de derechos humanos.
Mencionó por ejemplo que en el caso de OcupaINSS, el cardenal Leopoldo Brenes, monseñor Silvio Báez y monseñor Miguel Mántica estuvieron presentes en esa ocasión y asumieron su posición ante esa agresión.
Núñez también criticó que los anfitriones en este caso la Nunciatura Apostólica no facilitó las condiciones a los periodistas, así como el manejo de la cobertura que no se permitió ni siquiera una cobertura gráfica que fijara el encuentro.
Por su parte, la apreciación de Mónica Zalaquett, está relacionada más que todo con un tema expuesto en el documento de los obispos como fue la ley 779, Contra la Violencia Hacia la Mujer, que según estimío no debería estar enfocada en la ley, sino en la falta de educación en temas básicos para disminuir la violencia en general.
Zalaquett considera que se debe proponer que se fortalezca la educación, sobre todo hacer hincapié en una educación para una masculinidad libre de violencia.
El tema debe enfocarse para el cambio tanto del hombre como de la mujer, apuntó Zalaquett.
«La ley no va contra los hombres va contra el machismo…nosotros defendemos la familia… ¿pero que familia vamos a defender? ¿vamos a defender la familia autoritaria? ¿vamos a defender la familia donde la gente tiene miedo al poder, al abuso de poder?» pregunta Zalaquett.
Coincide con el señalamiento a las autoridades sobre la situación de las cárceles y a la Policía Nacional.