Humberto Galo Romero
30 mil empleos genera el sector de la producción de plátanos en este departamento.
10 mil manzanas destinadas al cultivo de plátano existen en el Rivas. En promedio cada manzana cultivada tiene un rendimiento de 62 mil unidades, según los datos de Aplari.
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Lenín Obregón, vicepresidente de Aplari, señaló que para buscar una solución a esta problemática, el 28 de mayo sostendrán una segunda reunión en la cual participarán representantes de Gobierno, comerciantes y productores para presentar propuestas técnicas referidas al tamaño, peso y grosor de los plátanos para definir los precios.
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Con diez mil manzanas destinadas al cultivo de musáceas (plátanos y bananos) el departamento de Rivas, al sur de Nicaragua, es considerado la cuna de este producto.
El aporte económico que esta actividad genera al país no solo se refleja en la cantidad de plazas laborales (30 mil, según fuentes vinculadas al sector), también en la cantidad de ingresos generados por las exportaciones (3.8 millones de dólares hasta el 18 de mayo de 2014), y por la importancia que este producto adquiere para la seguridad alimentaria en el mercado local.
Actualmente en los mercados de Managua, la capital de Nicaragua, la unidad de este producto en promedio se comercializa en cinco córdobas, algo que de acuerdo con productores se debe a la especulación que impera en los últimos meses y la cual podría ser evitada si en el país se implementase a cabalidad la Ley sobre Metrología (Ley 225).
Ulises Chavarría, gerente general de la Asociación de Productores de Plátanos y Guineos de Rivas (Aplari), explica que esta ley garantiza un precio justo para el productor y para el consumidor, ya que establece el uso del kilogramo como referente de las transacciones.
“Esta Ley nos pide que en el país se usen las medidas internacionales para el peso y tamaño de los productos, es el sistema con el que se comercializa en toda la región, pero no existe una voluntad por parte del Gobierno para hacerla cumplir”, se quejó Chavarría.
EVITARÍA “MANOSEO”
Según el directivo gremial, poner en práctica esta norma jurídica terminaría con lo que ellos denominan “un manoseo” por parte de los comerciantes y que termina por afectar el precio en el que venden sus productos y el precio que paga el consumidor final.
“Actualmente el comerciante divide hasta en cuatro tipos de calidad un mismo racimo de plátanos y lógicamente esto se paga en diferentes precios. Al usar la Ley, el productor vendería bajo una misma unidad de medida que sería el kilogramo (2.2 libras) y esta misma unidad sería empleada para vender al consumidor sin importar el tamaño del producto”, sostuvo.
¿VIABLE?
Pero Norlan Saavedra, comerciante de plátanos de la zona sur de Nicaragua, mencionó que aunque la idea de los productores es “interesante”, en estos momentos no sería viable.
“El sistema de vender por kilo se podría implementar pero en el largo plazo, debido a la falta de costumbre pocos comerciantes emplean balanzas y menos en un producto como este, lo que veo que podría funcionar es el uso de la venta de racimos o cabezas de plátano”, expresó Saavedra.
Según el comerciante, actualmente un racimo de plátanos de la mejor calidad, es decir, que supere las diez pulgadas de largo y un diámetro circular superior a 9 pulgadas, así como uniformidad en su coloración se paga en 90 córdobas. En tanto, un racimo del llamado plátano “de segunda” se paga a 50 córdobas.
GREMIOS SE APOYAN
Michael Healy, presidente de la Unión Nacional de Productores Agropecuarios de Nicaragua (Upanic), destacó que ellos plantearán la necesidad de cumplir con esta norma jurídica. “Esto debe estar apegado a lo que se emplea en el mercado internacional, ya que la misma calidad de producto que te demandan fuera debe ser aplicada también en el mercado local”, dijo Healy.

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