Lucydalia Baca Castellón
Pese a los malos augurios por la presencia de la roya, la cosecha 2013-2014 habría superado con creces la producción de entre 1.6 y 1.7 millones de quintales de café exportable que el Consejo Nacional del Café (Conacafe) proyectó para este ciclo.
Aunque todavía no hay cifras oficiales, el director general de la principal empresa exportadora de café de Nicaragua, Cisa Exportadora, Luis Alberto Chamorro, considera que “en la práctica lo que se está viendo” es que la producción creció entre un 10 y un 20 por ciento respecto a la del ciclo anterior, que estima entre 1.9 y 2.0 millones de quintales. “Este año estamos poniendo la producción en unos 2.2 millones de quintales”, asegura.
No obstante, Chamorro aclara que pese al incremento la roya provocó la reducción de unos 400,000 quintales, porque, por efectos de la bienalidad, “esta cosecha debería estar en niveles de 2.6 millones de quintales”.
Aunque el efecto de la roya no será tan severo, el bajo precio en el que se vendió al menos el 65 por ciento de esta producción y la deficiente productividad del cultivo reducirán los ingresos que generan las exportaciones del grano.
Por ello Chamorro considera que elevar el rendimiento de las plantaciones debe seguir siendo la prioridad para el sector, algo que está seguro solo se logrará a través de una política nacional. Pero mientras esta no exista, la sobrevivencia de la caficultura seguirá dependiendo de esfuerzos disgregados de cada productor y de las empresas exportadoras.
Como empresa ¿qué hacen para contrarrestar los efectos de la roya y los bajos precios?
Aunque el precio es una variable que no se puede controlar, nuestra filosofía es que siempre se puede vender de futuro.
Lo que el productor puede controlar es su eficiencia y su productividad, por eso nuestro enfoque es ayudarle a ser más productivo y a mejorar su eficiencia. Lo hacemos vía financiamiento, financiamos tanto en efectivo para las labores que tiene que realizar, como en productos fertilizantes y agroquímicos para mejorar la productividad. Además, le damos asistencia técnica y le decimos al productor cuáles son las actividades que tiene que realizar para aumentar la productividad.
Además, tenemos un plan de certificaciones que le permite al productor ser más responsable con el medioambiente, ser más justo con los trabajadores y las buenas prácticas en el manejo de la finca. También obtener premios sobre el precio de su café, lo que les beneficia especialmente cuando el precio está bajo.
Lo más nuevo es la línea de crédito con el IFC para otorgar financiamiento a largo plazo para renovar cafetales. Porque el problema de la caficultura es que el parque es muy viejo y por ser viejo se baja la productividad y se hace más susceptible a enfermedades como la roya. Entonces financiamos la renovación para que logren dar un brinco en su productividad, que en promedio puede andar en 12 quintales por manzana, mientras en Colombia es de 25 quintales.
¿Es factible alcanzar esos niveles?
Es totalmente lograble. Por eso a los planes de asistencia técnica que damos a nuestros clientes les ponemos metas de crecimiento de la productividad. En esta cosecha nuestros productores crecieron siete por ciento en su productividad por manzana con respecto a la cosecha anterior. Y la meta es que en cinco años aumenten un 25 por ciento su productividad.
No tenemos una meta específica de quintales por manzana porque atendemos a varios segmentos. Por ejemplo el productor tradicional ahorita produce 12 quintales por manzana, la meta es llevarlo a 18. Al que produce 20 quintales por manzana llevarlo a 25 y así dependiendo de su producción específica. Nosotros lo vemos más como un porcentaje, con base en lo que están produciendo ahorita.
Si fijan metas de crecimiento por segmentos, ¿es posible unificar la productividad del sector?
Sí, es posible, y eso es lo que estamos tratando de hacer. Ahorita lo hacemos con las visitas de nuestros técnicos al productor que les dan las mismas recomendaciones a todos. También tenemos ideas que todavía no hemos implementado, por ejemplo, de tener parcelas demostrativas, donde el productor puede llegar a ver cómo se manejan y los resultados que se obtienen con ese manejo.
Porque pasa mucho que los pequeños productores cuando uno les dice “mirá aquí se producen cincuenta quintales por manzana”, ellos dicen: es que eso se puede hacer en fincas grandes donde se tienen todos los recursos y yo tengo dos o cinco manzanas y no puedo hacer eso. Y lo que nosotros tenemos demostrado es que sí podemos llegar a tener una productividad buena en pequeñas áreas, tal vez no de cincuenta quintales, pero sí más alta de lo que se obtiene ahora. Pero esa labor de convencimiento toma mucho tiempo.
¿Ese cambio que se necesita incluye aspectos culturales?
Sí, tiene que ver con cultura, entrenamiento y enseñanzas. Porque nosotros hemos logrado que nuestros productores mejoren su productividad, pero quizás falta una campaña más nacional, una campaña de país, de Gobierno que se preocupe por entrenar a todos los productores. Porque Cisa trabaja con 2,500 productores, que son un montón, pero dentro de los más de 40,000 que hay en el país eso es poco.
¿El Programa Nacional de Transformación del sector del Gobierno sería la vía correcta para lograr estos cambios?
El plan es una buena iniciativa, porque tiene varios componentes, uno de ellos enfocado a mejorar la productividad, a tener técnicos que apoyen al productor.
Pero también tiene un componente referido al financiamiento, porque son dos cosas, una es entrenar y la otra es el dinero que se requiere para lograr estos cambios. Entonces el plan como está concebido tiene sentido, el problema es que cuando se estaba haciendo los precios estaban bien bajos y por eso hubo una gran aprensión de los productores a aportar recursos para el plan. Eso no hacía mucho sentido en ese momento. Ahora que el precio ha subido hace más sentido. Lo segundo es la implementación de este plan, que si se logra hacer como está concebido, va a tener un gran impacto, pero hasta ahora no se sabe.
¿Confían en que este programa se implemente o, como muchos productores, creen que se quedará en el papel?
Creo que se va a implementar y siento que el productor debería tener mucho más incidencia en el plan, porque realmente es para él. Que los productores estén diciendo que ni siquiera se va a implementar es una señal bien mala, porque quien lo está pagando es él. Pero yo sí creo que el Gobierno tiene la intención de implementarlo. Pero para que funcione tiene que estar esa comisión de la empresa privada y el sector público y eso no ha caminado.
¿En el estado actual de los cafetales cuánto tiempo más pueden esperar para que se actúe?
Hay algo en lo que hay que estar claros: la caficultura en Nicaragua ha salido adelante por la propia iniciativa de los productores grandes y pequeños que han logrado incrementar el volumen de la producción año con año. Entonces, (que) digamos que este plan sea esencial para el sector, no lo es ni mucho menos.
Creo que puede ayudar a mejorar la caficultura, pero esta no depende de este plan, sino que depende de la iniciativa de los productores y ellos han enseñado que tienen una gran iniciativa para salir adelante. Yo pensaría que el productor más que estar esperanzado en este plan debe seguir enfocado en lo que ha venido haciendo y en adquirir conocimientos para manejar mejor su finca, aprovechar los precios altos para invertir en las plantaciones, asegurar que cuando los precios estén buenos se dejen reservas para estar protegidos cuando los precios bajen, porque la iniciativa del productor seguirá siendo lo esencial para que el sector camine.
Tras el repunte del precio por la sequía en Brasil ¿cuánto se benefició la cosecha actual y cuál será el beneficio en el siguiente ciclo?
Pensaría que en general el 65 por ciento del volumen de producción de la cosecha se vendió antes de la subida del precio y el restante 35 por ciento después de la subida, ese es mi estimado… Ahora estamos viendo que nuestros clientes están colocando parte de su próxima cosecha con el precio actual y está más dispuesto a invertir en sus plantaciones.
Y aunque es bien difícil predecir los precios, por el daño que causó la sequía en Brasil, estos precios se van a mantener por lo menos por un año en niveles rentables para el productor. Es posible incluso que sigan subiendo hasta niveles de 300 dólares por quintal como ocurrió hace unos años. Pero igual puede bajar, aunque creo que hay más chance que suba.