Alina Lorío Lira
Tres familias campesinas de Dipilto Nuevo fueron acosadas durante toda la noche del martes y amanecer del miércoles, por el fuego que bajaba de los bosques de pino en dirección a sus viviendas. Solos lograron evitar mayores daños, pero lamentan la ausencia total de las autoridades locales.
“Casi nos quemamos y las autoridades no se aparecieron, nos han visto como animales”, dijo doña María Auxiliadora Blanco Ayesta, recordando cómo junto a su marido trabajaron durante toda la noche para cortar el avance acelerado del fuego que iba sobre su vivienda.
Unos diez metros de manguera que llevaba el agua desde la quebrada hasta la vivienda y parte de la letrina quemada fueron las pérdidas de esta familia, pero doña María Auxiliadora manifestó que los dolores de cabeza y ardor en los ojos la tienen afectada.
Otra vecina, Idalia Jarquín, lloraba con sus hijos, impotente, viendo cómo las llamas venían arrasando con el bosque de pino —que bajó hasta la Carretera Panamericana muy cerca del poblado de Dipilto Nuevo— pero también trabajaba cortando el avance del fuego para evitar que su casa se le quemara.
El vicealcalde de Dipilto, Franklin Moncada, aceptó que el incendio en los bosques de pino de este municipio tiene, hasta este miércoles, seis días activos, por el fuego que se cruzó de los sitios afectados del municipio vecino, Mozonte.
Dos brigadas de la Alcaldía, de industrias forestales y dueños de bosques trabajaban en la zona primeramente afectada, pero se ha salido de control.
Añadió que también han estado apoyando la labor de control del fuego una brigada del Ejército, así como el Marena y el Inafor, pero por las características topográficas del municipio no están trabajando de noche en el control del fuego.
Hasta el momento no cuantifica las áreas abarcadas por el siniestro que ha dañado fundamentalmente el área protegida de la cordillera Dipilto-Jalapa.
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