Jamileth Gutiérrez y Jackeline Lorío, dos de las líderes de la Asociación de Pequeños Comerciantes, fueron detenidas con abuso de fuerza por la oficiales antimotines y luego encarceladas, porque protestaron contra la retención de sus mercaderías de
Lucía Navas
12:42 p.m. Martes 13 de mayo de 2014. Unos cien miembros de la Brigada de Antimotines de la Policía Nacional bajan de varias patrullas y un bus. Rápidamente forman un cordón a lo ancho de la marginal de la Carretera Norte, a pocos metros de las oficinas centrales de la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA). Avanzan hacia los comerciantes de los mercados populares que durante cuatro horas habían protestado frente a la DGA por la mercancía que les retienen desde hace casi un mes.
La escena en seguida es de golpes, insultos, comerciantes arrastrados —entre ellos una embarazada—, que son montados o lanzados a las tinas de las camionetas de la Policía.
Pero esos guardas no fueron mostrados, aunque la Policía abrirá una investigación contra los comerciantes. Pero la Policía no vio a los empleados de la DGA garroteando a mujeres y a quienes seguro no investigarán por agresión.
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“¡Estamos pacíficamente! ¡Queremos trabajar! ¿Por qué nuestro presidente Daniel no nos escucha?” Son los gritos de Jamileth Gutiérrez, una de las líderes de la Asociación de Pequeños Comerciantes. Ella intenta resistirse a dejar el frente de la DGA, pero no pudo ante la fuerza de seis antimotines.
La voz de Jamileth se ahogó cuando un antimotín la tomó del cuello y junto a otros oficiales la arrastraron unos diez metros y la lanzaron a la tina de una patrulla. Junto a ella iba Jackeline Lorío, otra líder de los comerciantes. Ambas fueron trasladadas con otros 15 de los protestantes en el bus de la Policía a una estación.
Siete contenedores con ropa, bisutería, juguetes y otros artículos pertenecen a los comerciantes de Masaya, Managua, Matagalpa, Chontales y otros departamentos, quienes no reciben los permisos de parte de la DGA para ser desaduanados. Están retenidos en el puesto fronterizo El Espino. La mercadería es para venderla para la celebración del Día de la Madre, el 30 de mayo próximo y en total se valora en unos 53 millones de córdobas.
LES HACEN PAGAR MÁS IMPUESTOS
Desde las 9:23 de la mañana, los comerciantes acompañaron su protesta con música de consignas del Frente Sandinista. Lanzaban morteros y quemaron llantas, causando que una gran nube negra se extendiera por varios metros desde el semáforo que queda en el sector de la DGA y la fábrica Rolter hacia el este.
Los protestantes acusan a Luis Vizcaya Briones, administrador de Aduanas, de no extender las pólizas de desaduanaje con el fin de hacerles pagar más impuestos por la importación de las mercancías.
“Necesitamos trabajar. Urge que nos entreguen la ropa que traemos para vender en mayo. A mí me tienen retenido unos ocho mil dólares en mercancía”, declaró Milagros Juárez, importadora de Chinandega, cuando temprano realizaban el plantón en las afueras de la DGA.
“Nos secuestran los camiones para hacernos pagar los impuestos. Me tienen unos veinte sacos de ropa, hablamos de 1,500 o 2,000 dólares. No aceptan los valores que dicen las pólizas que dicen los precios que compramos para hacernos pagar más impuestos”, se quejó también José López, comerciante del Mercado Oriental.
INTENTARON ENTRAR
A eso de las 10:00 de la mañana el grupo de comerciantes intentó entrar por la fuerza a las instalaciones de la DGA. Estaban cansados de que el director Eddy Medrano no recibiera a la delegación que enviarían para buscar una solución al problema.
Forcejearon con unos cinco policías que habían llegado entonces y con más de diez hombres vestidos con camisetas celeste con identificación de la DGA. Hasta anoche no se logró saber qué pasó con estos comerciantes detenidos.
Jamileth y Jackelin no respondieron las llamadas que LA PRENSA hizo a sus celulares. Lo último que dijeron a los periodistas cuando estaban montadas en el bus policial fue: “Llamen a los Derechos Humanos, que nos vengan a ayudar… No nos dicen a dónde nos llevan, no nos dan agua. Tenemos varias mujeres golpeadas”.
El Gobierno hace una semana en Ginebra se declaró defensor de los derechos humanos y que respeta todos los derechos de los nicaragüenses, pero con la represión de ayer a los comerciantes se evidencia que más bien se reprime el derecho a la manifestación y a exigir respuestas de las autoridades por irregularidades en las importaciones.
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