La feligresía de Rancho Grande expresó su respaldo a los obispos en el diálogo con el Gobierno, previsto para el 21 de mayo en la Nunciatura Apostólica. LA PRENSA/ M. VALENZUELA

Consagración de la familia

Miles de peregrinos del municipio de Rancho Grande y comarcas aledañas recibieron a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, quien ayer consagró a las familias de ese municipio a Cristo y a la Virgen María, al celebrarse el 97 aniversario de las apariciones de Fátima.

Emiliano Chamorro

Miles de peregrinos del municipio de Rancho Grande y comarcas aledañas recibieron a monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, quien ayer consagró a las familias de ese municipio a Cristo y a la Virgen María, al celebrarse la advocación de la Virgen de Fátima.

“Hoy consagramos a la familia católica que es la transmisora de la fe cristiana. Es en la familia donde se transmiten los valores cristianos, humanos, morales y cívicos que sostienen a toda sociedad”, recordó monseñor Álvarez a los fieles peregrinos.

Álvarez pidió a los fieles que oren por la fortaleza familiar, que vivan los principios cristianos y que permanezcan cerca de su pastor.

En su homilía, el obispo llamó a la familia católica nicaragüense a transmitir de generación en generación y de descendencia en descendencia la fe cristiana.

“La fe es un don que se vive en la Iglesia que es la familia de Dios, pero que se transmite en el seno del hogar”, afirmo el miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

Álvarez elogió a los pobladores de Rancho Grande por tres aspectos muy importantes: el amor a la evangelización, el amor por la naturaleza y el medioambiente, y tres, el amor por la dignidad de la persona.

ORAR POR EL DIÁLOGO

Álvarez pidió en Rancho Grande que todo el pueblo de Nicaragua participe activamente en el diálogo que “sostendremos con el Gobierno y que lo hagan a través de su fe y oración”.

Asimismo, el obispo Álvarez llamó al a feligresía a participar en una jornada de oración de tres días que iniciará el próximo 15 de mayo.

“Le hemos pedido a nuestras parroquias que el 21 de mayo —que es el propio día del diálogo— que Jesús Sacramentado permanezca expuesto todo el día y el pueblo santo permanezca en adoración”, dijo el obispo Álvarez.

Con respecto al diálogo con Ortega, Álvarez expresó que como obispos “lo único que nos interesa es el bien del país. No perseguimos ningún interés personal ni siquiera para la Iglesia, no buscamos nada sino que únicamente el bienestar del país. El diálogo se encuentra de la mano de la preocupación de una sociedad justa”.

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