En la sección Activos de LA PRENSA de este lunes 12 de mayo se publicó una información titulada “Nicas con muy poco bienestar material”, en la cual se menciona que Nicaragua tiene un bajísimo índice de consumo anual por persona. “Nicaragua tiene un consumo individual efectivo per cápita de 3,587 dólares anuales, superando en el continente solo a Haití (1,688 dólares) y muy lejano al consumo individual y efectivo per cápita mundial de 8,647 dólares”, dice el reporte basado en un informe del Banco Mundial.
Agrega la información que el promedio latinoamericano de consumo por persona es de 8,561 dólares, o sea 4,974 dólares más que el de Nicaragua. En Centroamérica, Panamá tiene el índice más elevado, con 10,618 dólares por año, seguido por Costa Rica donde es de 10,244 dólares. Lo cual significa que el consumo anual de los nicaragüenses es de 6,657 dólares menos que el de los costarricenses, y en relación con los panameños la diferencia es de 7,031 dólares por persona. Y aún así, la propaganda oficialista dice que Nicaragua está muy bien.
Este informe sobre consumo y bienestar demuestra, o sería mejor decir confirma, que el índice de crecimiento económico por medio del Producto Interno Bruto (PIB) no sirve para reflejar la real situación económica y social de la gente, cuyo bienestar se supone que es el objetivo fundamental de la economía y del desarrollo material
En Nicaragua se reconoce que el crecimiento del PIB tendría que ser al menos de siete por ciento anual, para poder reducir la pobreza de manera sostenida y a mediano o largo plazo ponerle fin a ese flagelo social. Sin embargo hay una gran satisfacción oficial porque el crecimiento del PIB es de más o menos un cuatro y medio por ciento anual, pero cuyo beneficio se reparte en una minoría de la sociedad mientras la situación económica y social de la mayoría de los nicaragüenses, se deteriora de manera continua y sistemática.
El PIB como mecanismo de medición del crecimiento económico se ha desacreditado porque es engañoso. Al respecto, en la misma sección Activos de LA PRENSA, en su edición del 26 de abril pasado, se publicó una información proporcionada por BBC Mundo, titulada “¿Le llegó su fin al PIB?”, en la cual se dice que “pareciera que todo el mundo le está empezando a dar la espalda a la que alguna vez fue considerada la medida económica de mayor prestigio”, es decir al PIB. Y recuerda que ya en 1968, el malogrado candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos de Norteamérica, Robert F. Kennedy criticó severa y sarcásticamente al PIB y lo descalificó como medición del crecimiento económico, porque “mide todo, excepto lo que hace que la vida valga la pena”.
Autorizados economistas contemporáneos, como por ejemplo el también estadunidense Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía en 2001, descalifican también al PIB porque “no mide adecuadamente los cambios que afectan el bienestar, ni permite comparar correctamente el bienestar en los diferentes países”.
Por eso es que se habla de la esquizofrenia económica que se sufre en países como Nicaragua, que según el PIB anda bastante bien, económicamente hablando, pero la gente, los nicaragüenses, se encuentran muy mal.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A