José Adán Aguerri
La semana del 5 de mayo realizamos una nueva visita a Washington para desarrollar una amplia agenda de reuniones con funcionarios del poder ejecutivo, centros de pensamiento, institutos partidarios y lobistas políticos.
Estados Unidos ha representado y seguirá representando la vinculación más importante para Nicaragua en nuestras relaciones internacionales y sobre todo en la relación entre pueblos hermanos, incluyendo al sector privado, que supera incluso la relación entre los gobiernos. No obstante lo anterior, hoy la agenda comercial de nuestros países enfrenta nuevos temas complejos que podrían tener implicaciones serias para el crecimiento de nuestro sector productivo y para el empleo que desarrollamos desde el sector privado no solo nicaragüense sino de otros países en desarrollo del mundo.
Estos temas, en adición al tema de los TPL, fueron parte toral de la agenda que planteamos en cada una de estas reuniones.
Un primer tema está relacionado con la industria del maní. Hay mucha preocupación en el futuro de la industria producto de la nueva legislación para los productores americanos en la que a través del “Programa Maní” se aumenta el número y cantidad de subsidios para los productores de maní.
La nueva legislación denomina a estos subsidios “Apoyo Doméstico” pero, de acuerdo al criterio de nuestros industriales, los mismos van más allá de lo que necesitan para producir para su consumo interno.
Uno de estos subsidios es el “Precio de Garantía” por medio del cual el productor americano va a recibir $$535 por tonelada de maní. Si el precio de venta de mercado es inferior al precio de garantía, el gobierno americano le pagará el diferencial al productor. Sin embargo, la legislación no diferencia entre el maní vendido domésticamente y el exportado.
Lo anterior afectaría la estructura de costos del maní de exportación americano lo que podría violar los acuerdos de la Organización Mundial de Comercio.
Producto de estos nuevos subsidios, los productores americanos han anunciado sus intenciones de incrementar su área de producción en 29 por ciento a pesar de que sus contratos de compra oscilan alrededor de los $$400 por tonelada. Aún más, los inventarios de maní en Estados Unidos ya alcanzan sus más altos niveles históricos y el nivel de consumo interno crece apenas en 5 por ciento anualmente.
Lo anterior estaría empujando a que esta sobreproducción se exporte fuera de Estados Unidos con un impacto muy grave para los países productores de maní incluyendo Nicaragua que en nuestro caso el ciento por ciento de la producción se exporta.
Un segundo tema está relacionado con la industria del tabaco. También hay preocupación en el futuro de la industria debido a nueva regulación emitida por la Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos (FDA) en abril pasado por medio de la cual se aumentan los controles sobre la industria del tabaco aunque se establece una exención en el caso de los puros clasificados como Premium.
Sin embargo, el problema se da en que, de acuerdo a esa nueva definición, un puro Premium debe pesar seis libras por cada mil y debe costar más de 10 dólares. Lo anterior significa que casi el 70 por ciento de los puros de origen no cubanos definidos como Premium en el 2013 dejarían de ser considerados como tal. Y en ese listado estarían la mayoría de los Puros nicaragüenses.
Lo anterior reduciría la visibilidad de nuestros puros en el mercado americano que es el principal destino de las exportaciones de tabaco de Nicaragua lo que tendría un impacto grave en la industria ya que se vería reducida la demanda de puros nicaragüenses, y lo que es más grave aún es que se detendría de manera drástica el crecimiento de la industria que alcanza ya diez años continuos. En el 2013 la industria del tabaco creció 15.1 por ciento.
Ambos productos, el maní y el tabaco, además de representar más de 300 millones en exportaciones en 2013, han sido generadores de múltiples inversiones que han resultado en miles de empleos formales (la mayoría fuera de Managua).
Para Cosep, haber planteado estos temas en Washington es prioritario para buscar de parte de las autoridades americanas que se detengan y eviten estas legislaciones y regulaciones, que son en detrimento del comercio entre ambos países hermanos y de nuestro mejoramiento económico y social como país en desarrollo. El autor es presidente del Cosep.
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