Actualmente el Instituto de Geología y Geofísica de la UNAN-Managua realiza un estudio llamado Evaluación de deslizamiento en la cuenca sur de Managua.
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Rezaye Álvarez M.
Los temblores y la entrada de la estación lluviosa incrementan el riesgo de desprendimiento de suelo y deslizamientos en Managua, según el Centro Humboldt.
Durante los primeros diez días de mayo se han registrado 108 sismos, de acuerdo con el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter).
Según el oficial de gestión de riesgo del Centro Humboldt, Abdel García, actualmente “la ciudad se está extendiendo al sur y al oeste, a lo largo del Lineamiento Volcánico Miraflores-Nejapa”.
Y producto de la constante actividad sísmica “muchas laderas estarán debilitadas y la lluvia suele ser el factor que provoque que estas se vuelvan más inestables y mecánicamente se muevan en masas”, aseguró García.
Esto deja a Managua con un mayor riesgo de desprendimiento de suelo y la posibilidad de un deslizamiento.
“Si bien es cierto, la mayor parte del área del casco urbano de Managua se ubica en una zona plana, de escaso relieve, sus alrededores presentan una topografía más accidentada y un relieve más empinado: laderas de los volcanes Apoyeque, Masaya y elevaciones de Las Sierras de Managua”, afirmó el experto.
Otro aspecto que para García se debe tener en cuenta es que muchas urbanizadoras están poblando precisamente áreas cercanas a las laderas de los sitios de riesgo.
“En esta zona, por su origen volcánico, los procesos geodinámicos externos, erosión, remoción en masa y sedimentación, son particularmente más activos e intensos que el resto del área”, expresó García.
El experto además considera necesario que se realicen una serie de evaluaciones in situ, para diagnosticar si la actividad sísmica reciente causó algún tipo de desprendimiento en el suelo y esto al llover puede causar más afectaciones.
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