Rezaye Álvarez M.
Un aluvión de lodo, piedras y palos que bajó desde la parte alta de la cuenca sur dejó soterrada en 1876 a la Managua de aquella época. Hoy, si se produjeran fuertes y prolongadas lluvias que saturaran los suelos y la tierra perdiera la resistencia, y si encima hay actividad sísmica, un deslizamiento similar al de 1876 podría ser una realidad.
Aunque este sea un escenario casi imposible de lograr, existe el riesgo. Para evitar que una experiencia como aquella se repita en la Managua que hoy alberga a más de 1.5 millones de personas, el Instituto de Geología y Geofísica (IGG-Cigeo) de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) realiza el estudio Evaluación de deslizamiento en la cuenca sur de Managua.
Desde hace más de un año, investigadores del IGG-Cigeo, con el apoyo de la Cooperación Japonesa a través del Instituto Nacional de Investigación de Ciencias de la Tierra y Prevención de Desastres en Japón (NIED por sus siglas en inglés), han venido estudiando las condiciones de dos puntos en Managua, la Loma de Chico Pelón y Pochocuape.
El subdirector del IGG-Cigeo e integrante del grupo investigador que realiza el estudio, Marvin Valle, explicó que la parte sur de la cuenca de Managua tiene mayores elevaciones dentro de un segmento del graben (graben es una fosa de origen tectónico con fallas sísmicas y hundida, rellena de material volcánico y sedimentos recientes) y los deslizamientos en general se dan en las topografías altas.
Valle detalló que los deslizamientos pueden ser provocados por dos desencadenantes: sismos o lluvias.
CONDICIONES EN MANAGUA
En el caso de Managua, existen alturas de más de mil metros en El Crucero, y de ahí hacia el lago Xolotlán hay una corta distancia de veinte kilómetros, entonces eso crea pendientes “muy importantes y pronunciadas”, aseguró Valle.
Además de la Loma Chico Pelón y Pochocuape, que se encuentran en estudio, los otros sitios vulnerables son: Ticomo, San Isidro de la Cruz Verde, cuesta El Plomo, cerro Los Martínez, Motastepe y hacia El Crucero.
También fuera del municipio de Managua existen sitios cerca del volcán Apoyeque y en la carretera Los Brasiles-Mateare, que presentan puntos de debilidad ante derrumbes.
En estos sitios, aunque son áreas de vulnerabilidad y puede que con el tiempo y la incidencia de sismos o lluvias hayan deslizamientos, se pueden remediar con medidas de mitigación ejecutadas oportunamente.
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Según el geotecnista Horacio Ulloa, quien también participa en el estudio, en Managua “cuando ocurre un evento sísmico o de precipitación, lo que sucede es que la pérdida de resistencia de materiales no ocurre como un colapso total, pero sí causa deformaciones que con el tiempo y la ocurrencia de otros sismos o lluvias pueden colapsar”.
Un ejemplo de esta situación es la que estudian en Pochocuape. Según Ulloa, ahí se ha venido experimentando un “debilitamiento de materiales”, que incluso ha dejado árboles a punto de colapsar.
También en la Loma Chico Pelón, donde realizan el estudio, en 2011 la Alcaldía de Managua reubicó a 13 familias que vivían en esa zona porque estaban muy cerca del talud principal.
Con el estudio que realizan actualmente han identificado “alrededor de 59 casas en ese punto (que) son inestables, eso no significa que van a colapsar, sino que van a hacer problemas como daños en las paredes, pero eso a largo plazo las deja con más riesgo”, explicó Ulloa.
PARTICIPACIÓN JAPONESA
Debido al apoyo que ofrece la Cooperación Japonesa (JICA) al IGG-Cigeo, el NIED envió a su jefe de Simulación de deslizamientos por lluvias torrenciales a gran escala y terremotos, Nakoi Sakai, quien visitó los dos puntos de evaluación la semana pasada y aseguró que su trabajo es “estudiar cuáles son las condiciones geológicas y del clima para enlazarlos y conocer cómo sería la situación en Nicaragua”.
Sakai aseguró que Nicaragua es un país muy similar a Japón porque “hay mucha actividad sísmica y bastante lluvia”.
Entonces si vuelven a suceder sismos como el que ocurrió en abril y existen laderas inestables, “eso es muy peligroso, yo he estado por dos días en Nicaragua y he observado que ya por su naturaleza el material volcánico es bastante suelto, y con la actividad sísmica los suelos podrían volverse más sueltos”, aseguró Sakai.
MEDIDAS DE MITIGACIÓN
Sakai, partiendo de su experiencia en el NIED, aseguró que existen dos tipos de medidas que se pueden tomar para mitigar deslizamientos, estas se clasifican como “medidas suaves y medidas duras”.
Un ejemplo de medidas suaves de mitigación son “los sistemas de alerta temprana que sirven antes de que suceda un deslizamiento”, afirmó Sakai.
Las medidas duras se basan en “la construcción de infraestructura, por ejemplo, diques o muros de contención que pueden ayudar a que se eviten los deslizamientos”. Sakai prefiere la aplicación de este tipo de medidas, aunque destacó que estas “llevan más tiempo y son más costosas”.
Otro aspecto que recomendó el científico japonés es hacer una combinación de datos atmosféricos con las condiciones de los suelos, porque existe una relación entre ellos ante la posible ocurrencia de un deslizamiento.
“Cuando suceden terremotos en Japón, hacemos una combinación con los datos atmosféricos, por ejemplo, en un río en Japón se nota que bajó su nivel significativamente porque al momento que se dan los temblores el suelo absorbe y por eso el nivel decrece”, afirmó Sakai.
En Managua, este tipo de recomendaciones, según Ulloa, “funcionan en cualquier país”, aunque siempre se debe estudiar cuál es la mejor medida en dependencia de las condiciones del sitio.
En Chico Pelón, por ejemplo, se considera importante combinar medidas constructivas, como un muro de contención, con medidas ambientales, en este caso para proteger de la erosión del talud.
Claudia Rivera, experta en Urbanismo y Gestión de Riesgo del IGG-Cigeo, aseguró que si bien como instituto pueden emitir recomendaciones para evitar desastres, “ya quedan en manos de las autoridades la ejecución de estas”.
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sitios vulnerables se estima existen en el municipio de Managua, según el IGG-Cigeo. No obstante, este instituto continúa desarrollando estudios en la capital para identificar otros posibles sitios.
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