Sonia Vanegas*
La compensación laboral es el reconocimiento que reciben los colaboradores por cada actividad que ejecutan dentro de la empresa. Esta iniciativa, al igual que otras acciones, debe estar alineada con la estrategia de la compañía para lograr un sentido de justicia y permanencia del empleado.
La compensación (sueldos, salarios, prestaciones) es la gratificación que los empleados reciben a cambio de su labor, es el elemento que permite a la empresa atraer y retener los recursos humanos que necesita. Esta compensación satisface al empleado las necesidades materiales, de seguridad y de estatus.
El empleador que calcula inadecuadamente la compensación para sus empleados pone en riesgo la productividad de la empresa y el ambiente laboral, porque al tener colaboradores insatisfechos con su retribución —en casos graves— se disminuye el desempeño, se provocan sentimientos de ansiedad laboral, incrementan las quejas, se reporta mayor ausentismo y facilita la fuga del talento, que es letal para cualquier compañía.
El éxito de cualquier organización está en buscar el equilibrio entre brindar una buena compensación laboral y lograr ganancias, procurando ofrecer el máximo nivel de satisfacción a las necesidades del empleado.
Para calcular una correcta compensación para los trabajadores, sin duda alguna deben analizarse el desempeño o resultados que logró el colaborador y cómo los mismos beneficiaron a la empresa, ya sea en un trimestre, cuatrimestre, semestre o año.
No obstante, el hecho de que se hable de un sistema de compensaciones es originado en la hipótesis de que los niveles de contribución de las personas a los resultados de la organización son distintos.
Es por ello que no se habla de un salario o compensación propia de cada empresa y válida para todos sus empleados. Al admitir la existencia de diferencias respecto al “impacto” de cada puesto en los resultados globales, pueden diferenciarse las compensaciones por niveles y puestos.
Para tener un sistema de compensación exitoso, el empresario debe tener una estrategia claramente definida, saber hacia dónde se enfocan las metas, poder medir los resultados y conocer al recurso humano que se tiene.
(*)Gerente País de ManpowerGroup