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Rico caldo

Con la costumbre recurrente de tener gallinas vivas en el patio se ha ido una cosa tan reconfortante como un caldo de gallina. Era el caldo, por antonomasia, la base de las grandes sopas: un caldito de gallina, de los que se decía que resucitaban a los muertos, y que eran lo primero que nuestras madres y abuelas nos suministraban en cuanto nuestra salud sufría algún alifafe.

Con la costumbre recurrente de tener gallinas vivas en el patio se ha ido una cosa tan reconfortante como un caldo de gallina. Era el caldo, por antonomasia, la base de las grandes sopas: un caldito de gallina, de los que se decía que resucitaban a los muertos, y que eran lo primero que nuestras madres y abuelas nos suministraban en cuanto nuestra salud sufría algún alifafe.

Hoy, cuando alguien piensa en un caldo de gallina (“de ave”, decimos ahora), la imagen que le viene a la mente es la de un cubito de color marrón que, echado en agua, da como resultado un caldo, generalmente pasado de sal, que recuerda lejanamente un auténtico caldo artesanal de gallina. Se lo recuerda, evidentemente, a quien haya tenido la oportunidad de probar uno.

PRUÉBENLO, VALE LA PENA

Para el caldo partirán de media gallina, pero media gallina de las que, como se dice ahora, andan por el suelo, es decir, no de las que pasan su vida encerradas en una jaula en la que apenas se mueven. Media gallina de las de antes, a las que, paradojas de la vida, hoy llamamos “indias”.

PASO A PASO

Bueno, pues lo primero es lavar muy bien la gallina. Ya puestos en labores higiénicas, laven también medio kilo de jarrete (pierna) de ternera, raspen cuatro zanahorias, pelen una cebolla y limpien bien un par de puerros (cebollas largas).

Lleven la olla nuevamente al fuego, con las carnes, agua limpia y todas las verduras, que son las antes citadas, más un trocito de apio y un diente de ajo, y dejen cocer hasta que las carnes estén tiernas.

Al caldo se le puede agregar arroz y una pechuga de pollo en trocitos,

Perfumen la sopa con unas “perlas” de aceite virgen y… ahí tienen ustedes un clásico de la cocina occidental. Nuestro consejo: no esperen a tener un principio de gripe para prepararse un caldito de gallina como este.

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COMENTARIOS

  1. LB Montoya
    Hace 12 años

    Y si le pone un chorrito de vino blanco, del que usted se toma, no de el de cocinar, le aseguro que le gustará mucho más. La acidez natural de vino blanco le caen en el cinco. Es como yo la hago y me chupo la cuchara de palo con que me como mi sopa de gallina siempre.

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