David Solórzano es un líder natural. En el Diriangén es una institución e ídolo, especialmente entre los jugadores jóvenes, quienes lo respetan y escuchan por su trayectoria dentro y fuera del club. Es el capitán del equipo y de la Selección Nacional.
Solórzano es el jugador más veterano del Diriangén. Conoce las entrañas del club. En las últimas seis temporadas ha visto desfilar cerca de una docena de técnicos, de los cuales solo tres han llevado al club a una final, instancia a la que volverá mañana (3:00 p.m.) ante el Real Estelí, en la ida del Torneo de Clausura de Primera División.
De la última final, en el 2012, el Diriangén no tiene buenos recuerdos. Fue una pesadilla. El Estelí los aplastó 3-0 desde el partido de ida. En la vuelta, el marcador fue similar 3-1. Desde entonces el equipo ha deambulado entre lo sublime y lo ridículo en las semifinales. Hasta ahora con Flavio Da Silva cambió esa dinámica.
El técnico brasileño levantó al Diriangén. A pesar de las limitantes, Da Silva lo estabilizó en lo futbolístico. Lo solidificó en defensa (pasó 643 minutos sin recibir goles y 16 duelos sin perder) e intentó desarrollar un juego atractivo, de posesión y pases entre líneas
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El actual Diriangén, evolucionado en lo deportivo e institucional, no le teme a los fantasmas del pasado. El equipo se ha venido desempeñando bien esta temporada. Ahora hay jugadores jóvenes con más madurez e idea de lo que teníamos antes (en el 2012), reflexiona Solórzano.
Estamos trabajando en la concentración para tratar de que no nos vuelva a suceder lo mismo (del 2012). En el partido de ida en treinta minutos ya íbamos perdiendo 2-0, recuerda el capitán del Diriangén, quien ve diferencias futbolísticas y físicas entre el grupo anterior y el actual. Aquel equipo jugaba arriba, este es lo contrario. Era más fuerte, pero menos técnico, explica.
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