Río de Janeiro/EFE
Sao Paulo y Río de Janeiro vivieron ayer un día de caos. 1,500 activistas del Movimiento de los Sin Tierra (MST) y del Movimiento de los Trabajadores Sin Techo (MTST) realizaron cuatro marchas simultáneas y ocuparon por algunos minutos las sedes de tres grandes constructoras en la primera ciudad. Además, una huelga de conductores de autobuses se registró en la segunda.
Otros manifestantes que exigían mejorías en el transporte bloquearon una importante vía en Belo Horizonte. En Florianópolis y Belén, capitales regionales, hubo paralizaciones parciales de autobuses y, en Fortaleza, los barrenderos públicos en huelga cerraron calles del centro de la ciudad.
El coordinador nacional del MTST, Guilherme Boulos, aseguró que las protestas fueron organizadas para servir como apertura de la campaña “Mundial sin el pueblo. Estoy (protestando) en la calle de nuevo”.
El ritmo de las manifestaciones cesó cuando la presidenta Dilma Rousseff aceptó reunirse con representantes de los dos movimientos sociales, con quienes conversó sobre sus políticas para financiar viviendas populares.
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