SAN JOSÉ/ AFP
El presidente electo de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, recibe hoy el poder cargado de desafíos, como un déficit fiscal del seis por ciento del PIB, hasta graves carencias de infraestructura y una tensa relación con Nicaragua por diferendos limítrofes, en un día que marca el fin de la histórica hegemonía bipartidista en el país.
Según el sociólogo Manuel Rojas, la población entiende las dificultades que este Gobierno enfrenta, y está dispuesta a darle la oportunidad de combatirlas, pero sí espera una relación más directa con las autoridades y un ejercicio del poder “más modesto”.
La llegada de Solís marca la ruptura del monopolio en el poder, que por varias décadas ejercieron por turnos el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).
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Un informe de la Contraloría General alertó esta semana que algunas instituciones públicas están en peligro de tener que cerrar si no se corrige el déficit fiscal. Solís admitió que el déficit es una de sus principales preocupaciones, pero bajó el tono al informe de la Contraloría, que a su juicio crea un ambiente negativo para hacerle frente a las necesidades de desarrollo del país.
“Quisiera llamar a la tranquilidad y la calma. Ciertamente es una materia de preocupación que nos agobia, queremos resolverlo con firmeza”, dijo Solís el martes, tras un encuentro con Laura Chinchilla.
COMPETITIVIDAD EN DUDA
Además, Solís recibirá un país que arrastra deficiencias históricas en materia de infraestructura que socavan su competitividad internacional. Según el Informe de Competitividad Global 2012-2013 del Foro Económico Mundial, “la oferta inadecuada de infraestructura de transporte es uno de los factores más problemáticos para hacer negocios en Costa Rica”.
El documento fue especialmente crítico de la calidad de las carreteras y los puertos, por los cuales la población costarricense reclama constantemente.
Las limitaciones de infraestructura y los elevados costos de servicios básicos como electricidad, quedaron patentes este año cuando el gigante de la informática Intel cerró en abril sus unidades de ensamblaje y prueba en el país, dejando sin empleo a unas 1,500 personas.
Solís también hereda una turbulenta relación con Nicaragua, provocada por disputas limítrofes que están en la Corte Internacional de Justicia. La mala relación llevó a que Solís excluyera a Nicaragua de una gira realizada en abril por Centroamérica y República Dominicana, poco después de su elección.
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