Las finales de la Primera División son lineales. No importa el rival. En los últimos seis torneos cortos el desenlace ha sido el mismo: gana el Real Estelí. Por más que lo intente su rival, fracasa. No puede competir de tú a tú porque no posee los mismos recursos futbolísticos.
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El coraje del Diriangén no parece suficiente para cambiar el guión en esta edición del actual Torneo de Clausura. Es más de lo mismo y menos, en teoría, de lo que pudo ofrecer el Walter Ferreti, incapaz de superar a los diriambinos, dignos finalistas.
Con otro oponente, el Diriangén tendría mayores opciones de ser campeón. Contra el Estelí son nulas. Los norteños les sacan muchas ventajas. Aunque los dos planteles llegan en su mejor momento, pesa más la calidad colectiva e individual del Tren del Norte.
El Diriangén deberá sacar en casa una victoria (sin goles en contra de ser posible) o empate (0-0 más conveniente) que le permita soñar con un asalto al Estadio Independencia de Estelí, escenario en el cual solo ellos se han coronado en 2004, en la época más gloriosa del club diriambino.
La calidad de sus jugadores, Estelí la complementa con experiencia y continuidad, apartado en el que golea al Diriangén.
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