El actor español Antonio Banderas dijo ayer en Bogotá que está orgulloso de formar parte de la generación de artistas hispanos que logró abrir las puertas de Hollywood y consolidarse en la meca del cine, superando la batalla contra los prejuicios.
Banderas, quien presentó en Bogotá su nueva fragancia femenina, Her Golden Secret, recordó en una rueda de prensa sus comienzos en el cine y dio detalles acerca de su más reciente actuación, en la película Los 33 , sobre los mineros chilenos atrapados en 2010 durante 70 días a unos 700 metros de profundidad.
El actor malagueño de 53 años recordó que uno de los primeros comentarios que recibió al llegar a Estados Unidos fue que si se iba a quedar en Hollywood “iba a ser villano toda la vida”, pues los “negros y los hispanos” son los malos en las películas.
Lo interesante, agregó Banderas, fue que cuando protagonizó El Zorro , poco tiempo después, el malo era rubio y “tenía los ojos azules”.
SUS INICIOS COMO ACTOR
Antonio Banderas inició su carrera en el teatro en Málaga con la compañía Dintel, creada por Mike Gallego, que le dio la oportunidad de actuar en obras como El hijo pródigo, entre otras.
Después de tocar puertas en la capital española, se topó con la “movida madrileña”, cuyo mayor exponente a nivel cinematográfico era Pedro Almodóvar que fue finalmente quien lo introdujo en el mundo del celuloide.
Luego de alcanzar el éxito en las pantallas nacionales Banderas dio el gran salto al cine de habla inglesa en 1992 en Hollywood con la película Los reyes del mambo tocan canciones de amor .
Según Banderas, los hispanos que han hecho carrera en el cine o en cualquier ámbito profesional en Estados Unidos “han luchado mucho, han venido de países en conflicto, en donde han pasado muchísimas dificultades” con el objetivo de que sus hijos vayan a la universidad.
Esas generaciones estudiaron y “actualmente ocupan puestos en el poder”, lo cual “tenía que tener un reflejo en Hollywood”, agregó el actor, quien al pensar en ese gran logro para los hispanos se siente orgulloso por haber “abierto algún día esas puertas” y ser testigo de cómo esta comunidad “ha vencido esa batalla”.
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